¡¡¡Es la estupidez, estúpidos!!!
"La solución a todos nuestros problemas pasaría por detectar, desactivar y, si es necesario, expulsar a los estúpidos que nos rodean, sobre todo a los que ocupan cargos de responsabilidad"

Madrid
Hoy he visto la luz, se lo aseguro. Ya tenemos un principio de solución para el problema de Catalunya y para cualquier otro que se nos ponga por delante. Tantos días, tantas vueltas, tanto miedo, tantos nervios, tantos análisis, tanto sabio, tanto gurú….y resulta que la explicación es mucho más sencilla. Sí, porque resulta que (abro comillas) “existe una fuerza sobrehumana más enérgica que las grandes corporaciones, más poderosa que los estados más robustos, más audaz que las redes criminales más sofisticadas. Y esa fuerza es: la estupidez humana”. Ergo: la solución a todos nuestros problemas pasaría por detectar, desactivar y, si es necesario, expulsar a los estúpidos que nos rodean, sobre todo a los que ocupan cargos de responsabilidad. ¡¡¡Ojo!!! Este razonamiento no se me acaba de ocurrir a mí en un momento de ofuscación o desespero, para nada. Es un razonamiento científico y que lleva la firma de un profesor de historia del pensamiento económico llamado Carlo María Cipolla. Su teoría de la estupidez consta de varias leyes fundamentales: desde una según la cual siempre e inexorablemente subestimamos la cantidad de estúpidos que hay en circulación; hasta otra que concluye que el estúpido es más peligroso que el malvado porque puede provocar mayores destrozos.


Hoy un compañero de profesión –y amigo- ha tenido el acierto de salir de los carriles más sesudos y más solemnes del análisis político para apuntar directamente al factor humano, y escribir un artículo titulado: “La amenaza de los estúpidos”. Sinceramente, es lo más transversal y más certero que he leído desde hace días porque bien mirado hay estúpidos en todas partes: entre los independentistas, los unionistas, los nacionalistas del tipo que sea, entre los catalanes, los españoles, de derechas, de izquierdas, del Barça, del Madrid, entre los periodistas, los jueces, los abogados, los políticos…..Con barba, sin barba….Así que ya tenemos identificada la enfermedad: la saturación de estupidez por metro cuadrado que nos afecta. Ahora sólo falta encontrar la vacuna antes de que el mal sea incurable.




