El arte de la vida
"Ni el insulto, ni las ocurrencias, ni las mentiras, ni el sectarismo….nada de eso le aguanta un asalto al trastorno, a la pasión que nos provoca el contacto con el arte. Es como jugar en otra división. Si no lo han probado, se lo recomiendo."

Barcelona
No crean que me ha dado un ataque de ponerme estupendo, pero hoy me apetece muchísimo plantearles una pregunta. Una pregunta recurrente, a lo mejor incluso un poco absurdo, pero seguro que todos –y todas- se la han formulado alguna vez: ¿para qué sirve el arte? ¿Para qué? ¿Qué utilidad, qué rendimiento, qué dividendos nos aporta una pintura, una escultura, un concierto? Como pueden imaginarse, esto de los dividendos no está elegido al azar en un día donde el caso Rato y el sistema de cobro en los cajeros automáticos ocupa tanto espacio informativo. Pero aquí el valor se mide por otros parámetros; tiene que ver con la conciencia individual y también con la inmortalidad. Porque un cuadro, una pintura, una escultura, incluso una construcción edificada hace siglos establece con cada uno de nosotros un diálogo individual, sin que importe el tiempo. Esa es una de las grandezas del arte. La otra es que al obligarnos a hablar con nosotros mismos nos activas las emociones y en definitiva nos hace mejores personas.


Para todo eso sirve el arte. Miren, hoy el cuerpo –y la mente- me pedían abrir así 'La Ventana' porque ni el grito más desaforado –tan de moda-, ni el insulto, ni las ocurrencias, ni las mentiras, ni el sectarismo….nada de eso le aguanta un asalto al trastorno, a la pasión que nos provoca el contacto con el arte. Es como jugar en otra división. Si no lo han probado, se lo recomiendo.




