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Jueves, 19 de Septiembre de 2019

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Yolanda: "Las personas con tartamudez pedimos paciencia y que nos dejen ser dueñas de nuestras propias palabras"

Este jueves 22 de octubre se celebra el Día Mundial de la Tartamudez, una fecha que tiene como objetivo mejorar la calidad de vida de las personas que tartamudean.

¿Tiene paciencia con la gente que no está acostumbrada a hablar en público y le resulta complicado expresarse? ¿empatiza con las personas que se emocionan al ofrecer un discurso? y ¿cómo reacciona ante una persona con tartamudez que necesita unos minutos más para expresarse? 

Este jueves 22 de octubre se celebra el Día Mundial de la Tartamudez, una fecha que tiene como objetivo mejorar la calidad de vida de las personas que tartamudean. Son unas 800.000 en España y, para la Fundación Española de la Tartamudez, lo más importante es la detención precoz, el acompañamiento de los más pequeños y la disponibilidad de información por parte de los profesionales. 

En este sentido, la formación de los docentes, pediatras y logopedas es básica para que los niños no se enfrenten a situaciones traumáticas, se aíslen del entorno o tengan problemas de comunicación. 

Iván Carballo sabe lo que es pasar por ello. Tuvo que hacer una presentación en público cuando tenía apenas 10 años y no fue capaz ni de pronunciar su nombre. Ahora, con 35 años, todavía lo rememora como un recuerdo amargo. 

Otro de los problemas a los que se enfrentan las personas con tartamudez, es la búsqueda de trabajo. Hasta 2005, tenían vetado el acceso al empleo público y actualmente, hasta en un 80% de los casos, no superan la entrevista personal. 

Y, si a cualquier persona le molesta que le interrumpan cuando está hablando, a las personas con tartamudez también. No son una excepción, así que tampoco les gusta que acabes sus frases ni que cortes su discurso. Y ya puestos a pedir, lo que necesitan para poder comunicarse con tranquilidad es simplemente empatía y paciencia.  

El bloqueo articulatorio, conocido como bloqueo, es lo más reconocible pero no es lo más preocupante de la tartamudez. Hay conductas secundarias como las muletillas, los tics, la baja autoestima o la ansiedad que condicionan todavía más la vida de los afectados. Simplemente necesitan paciencia por parte del interlocutor y que la sociedad y los familiares entiendan que dentro de la normalidad también existe diversidad. 

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