¿Y si es una oportunidad?
"Volvemos a encontrarnos ante otra oportunidad histórica. Yo les propongo que cambiemos el chip: que dejemos de hablar sólo de obstáculos y empecemos a ver todo esto también como una oportunidad."

Madrid
Igual es que estoy ya muy desesperado –y no creo ser el único- por las trazas que va tomando todo el tema de Catalunya –y de España- pero se me ha colado en la cabeza un aniversario político que igual nos podría servir como referencia. Hoy se cumplen 33 años de la arrolladora victoria de Felipe González, un resultado que permitió –en este caso con gobiernos del PSOE- acometer la transformación seguramente más profunda que este país ha conocido después de la dictadura. Con sus sombras, que las hubo –y muchas- pero esa fue una oportunidad histórica que España –sinceramente- yo creo que aprovechó. Y lo que pienso ahora es que en un contexto muy distinto, con un mapa político más complejo, con otros actores y con muchas incertidumbres...pero volvemos a encontrarnos ante otra oportunidad histórica. Yo les propongo que cambiemos el chip: que dejemos de hablar sólo de obstáculos y empecemos a ver todo esto también como una oportunidad.


Está claro que se ha terminado una etapa, para Catalunya y para España, y cuanto antes dejemos de negarlo antes podremos diseñar el futuro. ¿Y si resulta que de este atolladero salimos como un cohete? Porque vamos a ver, en el 82, no estaba mal la lista de problemas: ETA, los militares golpistas, el ingreso en Europa, la crisis económica....no eran retos menores, ¿eh? Vale, hoy tenemos: Catalunya –o una parte de Catalunya- tocando la puerta de salida; un problema enorme de desigualdad social ; y sobre todo un tufo a corrupción sistémica que tira de espaldas. O sea, que tampoco están mal los retos, pero... ¿de verdad si superamos aquello no aprobaremos en esto? Yo estoy convencido de que podemos: la solución vuelve a estar en la política, si no falla la política saldremos adelante. Eso sí, a condición de que todos nos hablen claro, de que no se hagan trampas, y de que nadie nos tome por imbéciles. Claro que si lo hacen -tomarnos por imbéciles- el 20 de diciembre es una magnífica oportunidad para que las urnas pongan a cada uno en su sitio. Y aquí paz, y después gloria.




