La historia del general
"Celebro que un militar sea noticia y que podamos comentarlo tranquilamente. Posiblemente sea el último servicio que –sin quererlo- nos haya prestado el general Rodríguez: recordarnos que, al menos en eso, sí somos un país normal."

Madrid
Poco ha durado la carrera militar del general Rodríguez desde que se anunció su fichaje por Podemos. Ha durado exactamente 48 horas; y aunque es verdad que él mismo había solicitado la baja –porque un militar no puede dedicarse a la política- el gobierno ha acelerado su salida con un empujoncito disciplinario que supone además un gesto de autoridad; o sea, no eres tú que te vas; soy yo que te echo. Y la verdad es que le va muy bien porque Rajoy y el PP necesitan ese traje, ese marchamo de autoridad como agua de mayo –o de diciembre en este caso-, lo necesitan como oferta electoral y el golpe de mano de Podemos con el fichaje del general pues se lo ha puesto en bandeja. Como también se lo está poniendo la incomprensible huida hacia adelante del movimiento independentista en Catalunya, aunque ahí estemos hablando ya de un asunto mucho más complejo.


Pero volviendo al tema militar –o del militar- hay una reflexiòn hoy en el diario 'El País' de Xavier Vidal-Folch que creo que es muy interesante. Porque dice –y yo estoy de acuerdo- que el fichaje del general rodríguez es un fichaje de campanillas, no hay duda…pero eso abre el camino a una teoría: ya que Pablo Iglesias le presentó como “su” futuro ministro de defensa, a ver si estará pensando en un esquema de: militar para defensa, médico para sanidad, diplomático para exteriores, banquero para economía…porque eso tiene contraindicaciones. yo no digo que estos sean los planes de Pablo Iglesias ni el modelo de Podemos, pero encender la luz roja me parece un sano ejercicio preventivo.
En cualquier caso, ahora que están a punto de cumplirse 40 años de la muerte de Franco, yo celebro que un militar sea noticia y que podamos comentarlo tranquilamente. Posiblemente sea el último servicio que –sin quererlo- nos haya prestado el general Rodríguez: recordarnos que, al menos en eso, sí somos un país normal.




