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Viernes, 18 de Octubre de 2019

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La emoción, terapia para el alzheimer

Algunas residencias de mayores españolas están experimentando una nueva herramienta dirigida a pacientes con demencia tipo alzheimer en grado leve, a los que se hace revivir emociones que hacía años que no sentían. Los resultados están siendo más que positivos

Se la conoce como Terapia de Estimulación Emocional T2E, y ha sido planteada por dos responsables de la Fundación Maria Wolff, el neurólogo y director científico Javier Olazarán, y el director de investigación Ruben Muñiz. Se trata de la primera terapia no farmacológica dirigida a mejorar la vida emocional de personas con demencia y deterioro cognitivo. El objetivo es estimular en ellas emociones como el júbilo, la alegría, la compasión o el bienestar, entre más de una treintena de estados emocionales positivos.

Es habitual que este tipo de pacientes sufran un desequilibrio de emociones, con una abundancia de las negativas como la ansiedad o la desorientación. Según Ruben Muñiz, esta terapia "les permite mantener activos los circuitos neurológicos que nos hacen sentir bien, para que puedan volver a revivir esas emociones en el futuro".

Después de 11 años de desarrollo de la terapia, su aplicación se está evaluando de forma muy positiva en una veintena de centros de día y residencias españolas. La Fundación Maria Wolff es la que se encarga de formar a los profesionales socio-sanitarios, como psicólogos o terapeutas, para su trabajo directo con los pacientes. Uno de esos centros es la residencia Los Nogales (Madrid) que, precisamente, ha sido premiada por la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología por la aplicación de la terapia T2E. La coordinadora técnica en esa residencia, Ana Marín, habla de las experiencias beneficiosas que viven los pacientes que se someten a este método. "Lo que experimentan es tan agradable, tan satisfactorio, que les hace recordar la terapia y buscar al grupo. Favorece la relación entre ellos. El terapeuta acaba siendo uno más. El grupo se dirige a sí mismo. Esto es algo totalmente nuevo. No tiene nada que ver con lo que hemos hecho hasta ahora con la estimulación cognitiva".

Una terapia distinta

Con la estimulación cognitiva se estimula la memoria, el cálculo, la atención o el razonamiento, a través de ejercicios orales o escritos, para mantener esas capacidades. Con la terapia T2E, en cambio, se fomentan las emociones. La psicóloga Yolanda Peregrín, especializada en este método, señala que "se trata de llevarlos al punto en el que comiencen a recordar momentos que les hagan revivir esos sentimientos. Por ejemplo: les montamos una fiesta y nos retrotraemos al momento en el que iban a un guateque, cuando eran jóvenes. Entonces vuelven a la memoria esas sensaciones de bienestar o de relaciones con los demás, que se suelen perder y que no se trabajan con otro tipo de terapias".

Ángela Gordo es paciente en un grupo de estimulación emocional y relata lo que ella misma ha experimentado durante la terapia. "Hacemos ejercicios, terapia de grupo, meriendas, hablamos de cuando éramos jóvenes, de los hijos, de cómo nos sentimos ahora... Emociones tuyas, emociones vivas, que tú las vives. Es que si no tienes emociones, ¿qué pintas en esta vida? Las emociones hacen falta".

La psicóloga Yolanda Peregrín dice que los resultados se constatan en los pacientes casi de forma instantánea. "Se observan cambios a nivel cognitivo, están mucho más atentos, más concentrados; cambios a nivel lingüístico, mejora la expresión verbal y no verbal; cambios en el estado de ánimo, porque el ánimo cambia, se reduce la ansiedad, se reducen las verbalizaciones negativas que son muy típicas en un gran número de pacientes... Ellos establecen rápidamente relaciones entre ellos, y esas relaciones las sacan fuera. Se buscan luego fuera, en el centro, se sientan juntos en otras actividades. El beneficio es observable a todos los niveles".

Conectando emociones

La terapia no sólo transforma a los pacientes que participan en ella. También cambia algo en los profesionales que la aplican. Ana Marín admite que "ha sido como una transformación personal. Vemos que se obtienen unos beneficios mucho mejores, a corto plazo y casi en el momento, cuando les haces experimentar esa emoción positiva". Yolanda Peregrín añade que "a nivel personal como terapeuta supone un cambio. Conectar con las emociones de los demás es conectar con las tuyas y ponerlas ahí, a disposición de los demás. Y eso es algo a lo que no estamos muy acostumbrados".

La Estimulación Emocional T2E es, de momento, un proyecto de la Fundación Maria Wolff, que nació de una revisión sistemática de todo lo que se ha investigado y publicado sobre terapias para personas con deterioros cognitivos y demencias leves o moderadas. Según Ruben Muñiz, director de investigación de la Fundación, "es un proyecto a medio plazo publicarla en medios internacionales y que, desde España, se extienda a otros países".

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