Jueves, 28 de Octubre de 2021

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LA CRÓNICA NEGRA DE HOLLYWOOD

El suicidio del “ángel del cine negro”

El 29 de enero se cumplen 52 años de la muerte de Alan Ladd

El suicidio del “ángel del cine negro”

Alan Ladd

Alan Ladd fue una de las caras más famosas del Hollywood de los años 40 y 50 del siglo XX. Un actor rubio de sonrisa luminosa y rostro angelical pero que podía dar perfectamente la imagen de tipo duro. En su larga filmografía abundan los títulos de segunda clase pero también protagonizó un puñado de grandes películas por las que todavía se le recuerda. Y eso que algunos críticos le acusaban de inexpresivo o hacían bromas con su corta estatura, ya que apenas medía uno sesenta y cinco. Eso hizo que más de una vez tuviera que usar taburete a la hora de la escena del beso con la chica y se cuenta que durante el rodaje de “La sirena y el delfín” cavaron una zanja para que Sofía Loren caminara por ella mientras que el actor andaba por la parte superior.

Dentro del género policiaco Alan Ladd destacó en títulos como “El cuervo”, “La llave de cristal” o “La dalia azul”, películas en las que formó pareja con Verónica Lake y que le valieron el apodo de “el ángel del cine negro”. Aunque sin duda el mejor título de su filmografía es el clásico del western “Raíces profundas” en el que daba vida a un héroe errante que ayudaba a los granjeros en su guerra contra los ganaderos.

A mediados de los años 50 Alan Ladd era uno de los diez actores mejor pagados del cine americano y uno de los más queridos también por el público. Naturalmente los espectadores no sabían que tenía un lado oscuro. Sus problemas con el alcohol y sus crisis depresivas eran bien conocidos por sus compañeros de profesión.

En 1955 durante el rodaje de “Tigres en el cielo” se enamoró de su compañera de reparto June Allyson pero ambos estaban casados y sabían que su amor era imposible. Aquella ruptura le sumió en una depresión que ya no le abandonaría el resto de su vida. También por entonces sufrió algunos reveses profesionales que le hundieron aún más. Mal aconsejado rechazó el personaje que le ofrecían en la película “Gigante”, papel que entonces le dieron a James Dean y resultó un gran éxito. Algo parecido le sucedió en “Conspiración de silencio” donde fue sustituido por Spencer Tracy y unos años después en “Lawrence de Arabia”, en la que el papel en principio iba a ser para él acabó en las manos de Peter O’Toole.

Alan Ladd buscaba sin éxito nuevos retos profesionales pero solo le ofrecían los mismos personajes de vaquero o detective. Su carrera estaba estancada y ya no le motivaba. Empezó a beber más y más hasta que un día tomo una decisión fatal. La noche del 29 de enero de 1964 su mujer le encontró muerto en el salón junto a una botella vacía. Al día siguiente la prensa publicó que había fallecido de un ataque al corazón pero el dictamen de la autopsia no pudo ocultar el suicidio. Tenía 50 años y copió a su madre en la forma de morir. Ella también se había suicidado con una sobredosis de somníferos y alcohol en 1937.

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