Martes, 18 de Enero de 2022

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Su hipoteca puede estar en este convento

¿Cómo es la vida en un convento de clausura?

Monjas con el Papa Francisco

Monjas con el Papa Francisco / EFE

Entre los muros del monasterio San Juan de la Penitencia de Alcalá de Henares se encuentra también una oficina del Banco Popular. Nueve de las doce hermanas clarisas que viven allí trabajan para la entidad bancaria. Una colaboración que viene de largo: "Fue hace 40 años casi y éramos unas treinta" cuenta por teléfono la madre superiora, Mariuca Mesones, sobre cómo empezó esta peculiar colaboración. Las hermanas realizan trabajo administrativo " sobre todo es cuestión de archivo de papeles. También datos que nos mandan al ordenador". El banco les paga por el trabajo que la entidad incluye dentro de su obra social. Para estas religiosas es una labor fundamental y además dicen que les gusta: "Tenemos que trabajar para vivir. No vivimos del aire, la casa hay que mantenerla, la vida hay que mantenerla... y si no fuera este trabajo tendría que ser otro", relata la madre Mesones, "pero este en concreto nos gusta mucho porque nos mantiene la cabeza muy despejada, muy en donde tenemos que estar. Nos damos cuenta de muchas cosas. Nos gusta porque nos tiene muy al día".

 La jornada laboral empieza sobre las nueve y media, tres horas antes se han levantado para rezar, y se apura hasta el final de la mañana. Con alguna pausa. "Nuestra vida al ser contemplativa nos la marca la oración. Nos juntamos siete veces para rezar". Ni la ayuda divina les ha librado sin embargo del gran problema de los últimos años: la crisis. "Se ha notado, sí. Ahora meno. Pero se ha notado bastante en la carga de trabajo".

Las hermanas, como cualquier empleado, han tenido que aprender para poder hacer su tarea y han recibido formación del banco. "Sobre todo al principio tuvieron que aprender mucho, del propio banco venían a enseñar. Luego los que somos más jóvenes pues con la práctica de cada día nos apañamos. Pero cada vez que tenemos que aprender un trabajo nuevo vienen ellos a darnos la formación". Para entrar en el convento los empleados del popular necesitan el permiso de la madre abadesa.

La madre Mesones asegura que en estos tiempos convulsos para la banca no se han planteado nunca dejar de trabajar para el Popular: "la verdad es que no. El banco siempre se ha portado muy bien con nosotras. De hecho antes las hermanas tenían otros trabajos y dicen que esta es la mejor época".

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