Agresiones sexuales: menores a la intemperie
"Los abusos sexuales a niños y niñas son un problema estructural que tenemos como sociedad –como sociedad machista- y que no podemos ignorar."

Madrid
Es posible que el fragor de la batalla política que tienen montada lo domine casi todo, pero estos días ha saltado una noticia que debería obligarnos –cuando menos- a reflexionar un minuto. Me refiero al caso de los abusos sexuales en un colegio de Barcelona, escándalo que va creciendo con la denuncia contra otros dos maestros y con la aparición de nuevas víctimas del profesor de gimnasia que ya reconoció los hechos y que permanece en libertad con cargos. La reflexión que propongo tiene que ver con esa costumbre tan hipócrita de mirar hacia otro lado cuando algo nos incomoda; o meter la porquería debajo de la alfombra cuando el hedor se nos hace insoportable. Y resulta que el tema de los abusos sexuales a menores – en el ámbito escolar, como es el caso; en el ámbito religioso, donde hay unos cuantos; o en el ámbito familiar, donde se producen la gran mayoría- es uno de esos cadáveres que no nos atrevemos a sacar del armario.


No son episodios muy esporádicos, son relativamente frecuentes, y hay datos que lo confirman. No suelen responder tampoco a ninguna patología especial, son agresiones sexuales; punto. Y por lo tanto tampoco admiten coartadas verbales como las que funcionaron tanto tiempo con la violencia contra las mujeres, del tipo "crimen pasional", "la mató por amor", "le pudieron los celos", "o el alcohol"....No, no, los abusos sexuales a niños y niñas son un problema estructural que tenemos como sociedad –como sociedad machista- y que no podemos ignorar. El escándalo en este colegio de los Maristas nos ha sobrecogido; igual que el del monaguillo que escribió al Papa contándole su calvario; o el del animal que arrojó a un bebé por la ventana cuando le pillaron "in fraganti", en Vitoria. Pero es que hay más casos, y más, y más....que no se cuentan, o que cuando aparecen provocan la misma respuesta que hace 20 ó 25 años provocaban los asesinatos de mujeres: son crímenes excepcionales –se decía- cometidos por personas enfermas, son una anormalidad. Bueno, pues ojalá fuera tan sencillo, pero no es así. Y mientras no lo admitamos y actuemos en consecuencia van a seguir a la intemperie los más vulnerables: que son los niños... y sobre todo las niñas.




