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Viernes, 21 de Febrero de 2020

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“¡Recordad El Álamo!”

El 23 de febrero se cumplen 180 años del inicio del asedio de El Álamo, una de las batallas más famosas de la historia estadounidense que ha sido llevada varias veces al cine.

Las ruinas de El Álamo se han convertido en un santuario nacional para los norteamericanos. Todos los años reciben más de dos millones y medio de visitantes. Se trata de una antigua misión franciscana junto a la localidad de San Antonio de Béjar que las circunstancias históricas hicieron que acabara convirtiéndose en el símbolo de la revolución tejana de 1836.

El territorio por entonces aún pertenecía a Méjico pero los colonos anglosajones se habían levantado en armas contra la dictadura del general Santa Ana que les privaba de derechos y les impedía comerciar con el Norte. Mientras el general Sam Houston, al mando de los insurgentes, reclutaba un ejército con el que poder enfrentarse a las tropas mejicanas, un joven coronel de tan solo 26 años llamado William Travis ocupó El Álamo expulsando a la guarnición mejicana que estaba allí acuartelada. El propio Santa Ana decidió entonces ponerse al frente de un ejército de 7000 hombres para reprimir los estallidos independentistas que surgían por todo Tejas, empezando por la reconquista de El Álamo.

En total 187 hombres defendían el fuerte. Entre ellos estaban dos de los héroes americanos más populares de la época: David Crockett, un famoso cazador y trampero que había ganado su prestigio en las guerras contra los indios, y Jim Bowie, otro célebre pionero y hombre de la frontera. El cuchillo de cazador que hoy en día lleva su nombre era su arma favorita y de él tomó su apellido artístico el cantante David Bowie, recientemente fallecido.

El 23 de febrero de 1936 el poderoso ejército de Santa Ana llegó a las puertas de El Álamo. Antes de atacarlo ofreció a sus ocupantes la oportunidad de rendirse pero Travis no aceptó. Durante 13 días el fuerte fue atacado sin descanso por tropas y artillería pero una y otra vez los defensores rechazaron a los asaltantes. Por fin, al amanecer del 6 de marzo de 1836, Santa Ana lanzó la carga definitiva atacando desde los cuatro costados de forma simultánea.

Al término de la batalla todos habían muerto. La noticia de la caída de El Álamo fue un jarro de agua fría para los rebeldes tejanos pero los 13 días que había resistido el fuerte habían dado tiempo al general Houston para reunir a un ejército de voluntarios. Unas semanas después las tropas tejanas se enfrentaron a Santa Ana en la batalla de San Jacinto al grito de ¡”Recordad El Álamo!”. El general mejicano fue capturado y obligado a conceder a Tejas la independencia de Méjico. Houston fue nombrado presidente. Nueve años más tarde, en 1845, Tejas se convirtió en el estado número 28 de la Unión.

El Álamo debe buena parte de su leyenda al cine. Ha habido una docena de películas que contaban la batalla, la más reciente del año 2004 con Billy Bob Thorton en el papel de David Crockett. Pero sin duda la más famosa fue la que John Wayne dirigió y protagonizó en 1960 que se ha convertido en un clásico del western. Algo menos conocida es “El desertor de El Álamo”, una película protagonizada por Glen Ford que especulaba con la posibilidad de que hubiera habido un superviviente. Lo cierto es que aquella derrota militar estadounidense fue transformada por la épica en una victoria. Un canto al valor y al sacrificio que muchos han conocido a través del cine.

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