Lunes, 10 de Mayo de 2021

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Fideo en su punto

En el Capítulo IX nos fijamos en el partidazo y el momento de forma de Di María, futbolista clave en la eliminatoria para que el PSG haya alcanzado los cuartos de final

Fideo en su punto

John Sibley (REUTERS)

Existe en la Comunidad Valenciana un debate interesante entre los partidarios de la Fideuá con fideo fino y los que prefieren el fideo gordo. Para no iniciados, la Fideuá es un plato tradicional valenciano. Para entendernos, viene a ser como una Paella pero con fideos en lugar de arroz. Ahórrense replicarme por Twitter aquellos que tienen Matrícula de Honor en Masterchef, por favor. El objetivo del artículo no es ofrecer luz sobre las excelencias de la cocina tradicional valenciana, ni siquiera demostrar que sé de cocina (porque no tengo ni idea), sino hablar de fútbol. Porque a mí (igual estoy 100% equivocado) me gusta la de fideos finos. Fino y fideo, como Ángel Di María.

El futbolista argentino vuelve a disfrutar. Igual la memoria nos vaguea, pero Di María estuvo casi con total seguridad entre los tres mejores futbolistas en los primeros meses de 2014. Cuesta no recordar sus exhibiciones en la final de Copa del Rey ese año del Real Madrid frente al Barcelona, o en la de Lisboa de la Champions League histórica que le ganaron los blancos al Atlético. Fue, sin duda, uno de los héroes de 'La Décima', nos pongamos como nos pongamos. Y poco que discutir tiene el Mundial que hizo con Argentina. Si no es pecado y se me permite decirlo, Di María jugó aquel torneo mejor de lo que lo hizo Leo Messi (seguramente el mejor jugador de la historia).

Entre que no tenía el glamour de otros y que dejaba más de 75 millones para que Florentino Pérez se ilusionara fichando nuevos cromos para su colección, el club de Concha Espina dejó ir al argentino. Nunca se pondrán de acuerdo, el club filtra que el Fideo forzó su salida mientras que el jugador declaró hace unos meses que le "obligaron a dejar el Madrid".

Hasta junio de 2015, parecía una jugada maestra de Florentino Pérez. Casi por la misma cantidad que recibía por Di María había fichado a un James Rodríguez que venía de ser el mejor jugador joven del Mundial de Brasil. Y mientras Di María fracasaba en su año de debut en la Premier, con Louis Van Gaal, James firmaba un espectacular año de debut en la Liga BBVA. La comparación no hace bien a nadie y decir ahora que el negocio del colombiano fue un timo para el Madrid sería muy ventajista. Además de que nos dejaría en breve en mal lugar, porque James es un grandísimo futbolista y volverá a poner en pie al Santiago Bernabéu, seguramente más pronto que tarde. Pero Di María también lo es. Y no, no se había hecho el tocomocho al Manchester United con su traspaso.

Anoche, Di María demostró que es la gran baza que tiene Laurent Blanc para que podamos considerar candidato a su Paris Saint Germain. Ante la baja por lesión de Verratti, el futbolista de Rosario entendió que Motta le necesitaba cerca, que el centro del campo requería de sus apoyos y firmó unos 20 primeros minutos casi legendarios. Aparecía por todos lados, organizando, tirando paredes, durmiendo el balón cuando la jugada lo requería o yendo rápido a por la presa cuando olía sangre. Sin marcar en toda la eliminatoria, a estas alturas seguramente nadie duda que el mejor en los 180 minutos fue Di María.

Será porque vive más feliz en París o porque su entrenador, Laurent Blanc, le entiende mejor, pero el argentino ha vuelto. No es cosa de un partido. Su encuentro en el Santiago Bernabéu en fase de grupos fue excelente, pese a la derrota de los franceses. Y en la liga francesa está dejando muestras de su clase fin de semana tras fin de semana.

Aunque los números de Zlatan Ibrahimovic en la liga local puedan decir lo contrario, lo cierto es que estamos asistiendo a un recambio en el testigo de líder del PSG. Para lo bueno y lo malo, hasta ahora lo era el sueco. En la Ligue One, Zlatan sigue imponiéndose, pero cuando hay que apretarse el cinturón, en la Champions, los compañeros en el equipo parisino empiezan a mirar más al argentino que al sueco cuando no saben muy bien qué hacer.

Si Di María sigue a este nivel, el PSG es candidato a llegar a la final de la Champions. El año pasado, seguramente, Van Gaal se pasó con el fuego. Y el fideo quemado amarga, claro. Ahora no, ahora el fideo está en su punto.

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