¿Por qué no detuvieron a los vándalos del PSV?
"Lo más sorprendente es que la Policía, que intervino para frenar el espectáculo xenófobo, optó por retirar a las mujeres de la plaza pero dejó marchar a los agresores"

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Madrid
Un grupo de aficionados del PSV se dedicaron ayer a humillar a un grupo de mujeres rumanas que pedían limosna en la Plaza Mayor de Madrid. Les tiraron monedas al suelo para que peleasen por ellas, les quemaron billetes a la cara, les dijeron que no se atrevieran a ir por su país. Son individuos que no representan al club ni a sus compatriotas. Son meros bárbaros que cunden en cualquier sitio de cualquier país en una Europa que parece flaquear en alguna de sus convicciones.
Pero lo más sorprendente es que la Policía, que intervino para frenar el espectáculo xenófobo, optó por retirar a las mujeres de la plaza pero dejó marchar a los agresores. Sin que un juez pudiera determinar si su divertimento fue delito y sin que su club pueda tener hoy sus identidades para tomar medidas. Y en esta delicada materia no se puede mirar para otro lado ni reservar la tarjeta roja para mejor momento.




