Martes, 24 de Noviembre de 2020

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El rodaje maldito

Más de 90 personas que participaron en el rodaje de "El conquistador de Mongolia" murieron de cáncer en años posteriores.

El rodaje maldito

Mongolia

"El conquistador de Mongolia", protagonizada por John Wayne y Susan Hayward, se rodó en el desierto de Escalante en el estado de Utah, a doscientos kilómetros del área de Nevada en el que Estados Unidos realizaba explosiones nucleares controladas.

El equipo de rodaje era consciente de los altos niveles de radioactividad que había en la zona. Incluso hay una fotografía en la que se ve a John Wayne sonriendo con un contador Geiger en las manos.

El problema era que por entonces los efectos de la radiación eran bastante desconocidos; los estudios médicos discutían su incidencia en la salud humana y los que alertaban sobre sus peligros eran acusados de alarmistas.

Lo cierto es que la radiación era tan potente que podía verse en la zona. Durante las noches el polvo del desierto contaminado era tal que brillaba con un color rojizo.

El primero en fallecer fue el compositor de la música, Victor Young, que ocho meses después del estreno murió a causa de un tumor cerebral. El director Dick Powell le seguiría en 1963 falleciendo debido a un linfoma. Seis meses después los médicos le encontraron a Pedro Armendáriz un cáncer en el riñón. Sabiéndose terminal, el actor se suicidó de un disparo en el pecho. Agnes Moorehead moriría en 1974 de cáncer de pulmón. Para entonces los médicos también le habían diagnosticado a Susan Hayward un cáncer cerebral.

La actriz luchó con uñas y dientes contra la enfermedad. Las sesiones de quimioterapia le hicieron perder su famosa melena pelirroja.

Susan Hayward murió hace 41 años, el 14 de marzo de 1975 a los 57 años de edad. Cuatro años después le seguía el protagonista de "El conquistador de Mongolia", John Wayne de un cáncer de estómago. El actor John Hoyt moríría también víctima de esa enfermedad y esos solo son los casos más visibles porque hubo muchos más.

Según los que han estudiado el asunto, de las 220 personas entre actores y técnicos que rodaron en el desierto, 91 contrajeron cáncer y murieron a lo largo de las tres décadas siguientes. Y esa estadística no tiene en cuenta a los extras de la película, en su mayoría indios de la zona, entre los cuales las muertes fueron también numerosas aunque no hay cifras concretas.

A principios de los años 80 dos congresistas de Utah consiguieron que fuera aprobada una ley para indemnizar a más de un millar de víctimas del cáncer que habitaban aquella zona. El gobierno de los Estados Unidos nunca ha admitido ninguna responsabilidad en todo aquello y el caso es todavía materia de debate. El reguero de muertes que hay en torno al rodaje de El conquistador de Mongolia la sitúa en cabeza de la lista de películas malditas de Hollywood.

 

 

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