¿Y por qué no dejamos de poner placas?
"Podíamos dar un paso más y dejar de llenar edificios públicos con placas prescindibles que, en un acto de apropiación indebida, ponen nombres y apellidos a lo que en realidad es un esfuerzo colectivo de los contribuyentes."

elpais.com

Madrid
El Gobierno valenciano ha pedido a Ayuntamientos y Diputaciones que retiren de las instalaciones públicas todas las placas con nombres de políticos condenados en firme por corrupción. La petición cumple una exigencia de las Cortes Valencianas pero también del sentido común, porque es un contradiós honrar a quien ha deshonrado su condición robando a los ciudadanos a quienes prometió servir.
Aunque podíamos dar un paso más y dejar de llenar edificios públicos con placas prescindibles que, en un acto de apropiación indebida, ponen nombres y apellidos a lo que en realidad es un esfuerzo colectivo de los contribuyentes. Sería un acto de justicia, nos libraría de la farragosa tarea del descuelgue posterior y evitaría situaciones surrealistas como el ingreso de algún político en una prisión que recuerda en una destacada placa su pasado predelincuente.




