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Lunes, 24 de Febrero de 2020

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Iván: "Los niños del campo de refugiados de Calais me pedían que les cortara la valla de alambre. Estábamos jugando e imaginando un mundo mejor"

Iván Prado es el portavoz de "Pallasos en Rebeldía", un espacio de humanidad donde todo es posible que permite soñar con una realidad diferente y justa

Ania quizás tenga solo 4 años, pero su sonrisa ilumina un día plomizo y frío. Entre las caravanas de las familias kurdas corren ríos de agua embarrada, pero ella se sube a mi boti-boti queriendo saltar como si su metro de altura equivaliese a mis 100 kilos. Yo le ayudo a sostenerse en mi estrambótico aparato, le miro a los ojos y de repente un chispazo me toca en medio del pecho, le pongo una nariz de payaso y algo cambia en el aire. Durante un instante se para el tiempo y el mundo desaparece, solo quedamos Ania y yo… Hacía mucho tiempo que nadie me llegaba tan adentro.

Nadie llegaba tan adentro a Iván Prado, un payaso activista comprometido con la justicia social que es, a su vez, el portavoz de Pallasos en Rebeldía. Un espacio en el que se realiza personal y profesionalmente, un lugar de humanidad donde todo el posible, una ventana que permite construir un mundo donde quepan todos los mundos y una posibilidad para soñar una realidad diferente.

"Somos un colectivo de payasos, artistas de circo, magos y músicos que entendemos que el arte sirve para transformar la realidad. Estamos en aquellos lugares donde la humanidad se juega su futuro" explica Iván. Han llevado sus espectáculos a los niños del Sahara, Palestina, México, Colombia y a diferentes lugares de Europa demostrando que lo imposible se puede volver posible

Han trabajado bajo amenazas de muerte, entre bombas y soslayando la presencia de los paramilitares, pero la magia de los payasos siempre les permite conseguir su misión. En Gaza, por ejemplo, el sonido de los morteros intentaba ahogar las risas de los payasos, pero fueron los niños quienes decidieron con sus aplausos que la guerra no era motivo alguno para dejarles sin ver el espectáculo. 

Y fueron también ellos, los niños, quienes con su ilusión e imaginación sin límites, les pidieron que cortasen la valla que les retiene en el campo de refugiados de Calais, situado en la frontera de Francia con Bruselas. 

Por muy compleja que sea su situación, por mucho temor que haya en sus vidas, los "Pallasos en Rebeldía" siempre consiguen conectar con los niños, siempre les sacan una sonrisa, siempre pasa algo mágico. Nada les impide realizar un truco de magia, subirse a un trapecio o hacer pompas de jabón para ver cómo la fragilidad que trasmiten las miradas de los niños se convierte en esperanza. 

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