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Miércoles, 18 de Septiembre de 2019

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Fernandinho sin Touré

El Manchester City firmó un partido serio (error de Fernando al margen) y sacó un valiosísimo empate con goles de París, en el que destacaron De Bruyne y el centrocampista brasileño.

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Hace 10 años, Fernandinho aterrizó en Europa siendo apenas un veinteañero. Cambió las comodidades y el caloret de su Brasil natal por la chequera y el frío de Donetsk. Le reclutó Lucescu en su segunda temporada como entrenador en Ucrania. El inteligente técnico rumano fue moldeando un proyecto, poco a poco y apoyado por el dinero que le dejaba invertir la directiva, hasta que situó al Shakhtar en el mapa europeo. El conjunto minero (esa es la traducción literal de Shakhtar), pico y pala en mano, pasó a ser conocido por todo el mundo ganando primero la Europa League en 2009 (y haciendo sufrir de lo lindo al Barcelona de Guardiola en la final de la Supercopa que al final decidió un gol de Pedrito) y más tarde con actuaciones cada vez más destacadas en la Champions League. Los Srna, Luiz Adriano, Mkhitaryan, Willian, Douglas Costa y el propio Fernandinho empezaban a llamar la atención de todos los que intentamos seguir el fútbol más allá de nuestras fronteras.

Ese crecimiento tuvo su punto álgido, seguramente, la temporada 2012/2013. El Shakhtar Donetsk quedó emparejado en un complicadísimo grupo, con la Juventus (flamante campeona del Scudetto) y el Chelsea (por aquel entonces, campeón de Europa gracias a Cech y Drogba). La Juve pasó como primera de grupo y el Shakhtar se coló segundo. ¡Habían eliminado al campeón!

Luego tuvieron la mala suerte de verse las caras con el Borussia Dortmund de Klopp en octavos. Y cayeron. 2-2 en la ida y un contundente 3-0 en la vuelta del que era el equipo de moda' en Europa. El Dortmund no cayó hasta la final de Wembley, contra el Bayern.

Y Fernandinho triunfó como un centrocampista de recorrido, con mucho vuelo. Un futbolista que se permitía ir arriba para robar y soltarse en ataque, llegar al área y rematar, avanzar metros sin miramientos porque detrás tenía bien a Stepanenko, bien a Hübschman. Jugadores prototípicos del "tú sube que yo ya...".

El rendimiento del brasileño le valió su fichaje por el Manchester City, que pagó nada menos que 40 millones de euros por sus servicios. Fernandinho no valía eso ni siquiera entonces (con 28 años). Pero seguro que no los valía en el papel que le tenía reservado el conjunto inglés. Con Yayá Touré como principal estrella junto con el Kun Agüero, Fernandinho tenía dos opciones: intentar luchar la posición a Touré o adaptarse para poder ser titular y tratar de sumar el máximo posible. Con gran profesionalidad, el brasileño empezó a hacer de centrocampista defensivo para poder entrar en las alineaciones. Y llegó a cuajar algunas buenas actuaciones ahí, adaptando sus cualidades a la de mediocentro más posicional. Pero no era lo mismo. No era el jugador que había dejado casi boquiabierta a media Europa.

A ese jugador lo volvimos a ver anoche. Sin Touré, el City formó con Fernando como coche escoba y un Fernandinho suelto. Saliendo en conducción, tratando de presionar arriba si la jugada y el PSG lo permitía. El medio brasileño condujo y asistió a De Bruyne para que el City diera el primer golpe a la eliminatoria y calló el Parque de los Príncipes con un gol llegando al área de Trapp. Se dejó llevar y vimos su mejor versión. Y seguramente una de las mejores del Manchester City esta temporada. Los jugadores de Pellegrini firmaron un enorme encuentro en el Sánchez Pizjuán, superando al Sevilla de Emery y fue con un Fernandinho liberado. Y ayer, directamente, fue sin Touré (que andaba renqueante).

Hace años que el City viene disfrutando y sufriendo las bondades y miserias que genera el juego de Touré. El marfileño hace ganar partidos que su equipo, por juego colectivo, no merece. Por su regate, disparo, visión de juego y calidad en el pase. Decide por sí mismo. Pero, al mismo tiempo, impide a Pellegrini que el City firme partidos redondos. Es un auténtico lastre en defensa porque es superado con una facilidad pasmosa por actitud y por falta de físico (empieza a tener una edad y no está precisamente delgado). Todo el mundo coincide que el marfileño no seguirá en la plantilla cuando llegue Pep Guardiola el próximo verano. El City no se atreve a despegarse de Touré. Porque la máxima gloria de su historia la ha alcanzado con él en el campo. Como esas parejas que no son felices, pero no se atreven a dejarse porque un día sí lo fueron y, de vez en cuando, lo recuperan. Pero ahora sí parece que llega el final. El problema, para Fernandinho, es que le llega tarde. En mayo, el brasileño cumplirá 31 años.

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