¿Presos a la calle?
¿Acaso nuestro modelo de Estado de Derecho no está más inclinado hacia la justicia restaurativa –o sea, la reinserción- que hacia la estrictamente punitiva?

Madrid
Llevamos una indigestión tan grande de corrupción, escándalos y choriceos varios –el último, la imputación de Rita Barberá- que el lema de “¡a la cárcel con ellos!” lleva camino de convertirse en una especie de grito de guerra. Porque además la lista de presos –o candidatos a serlo-…..digamos “ilustres” –entre comillas- o conocidos, o poderosos, pues es bastante larga. Pero esta tarde me gustaría abrir La Ventana mirando a la cárcel, al mundo prisiones…por un motivo muy distinto. Hoy hemos sabido que la población reclusa en España supera las 60.000 personas pero que podría reducirse a la mitad de acuerdo a nuestra tasa de criminalidad y a la media europea. ¿Qué falla entonces, por qué tenemos a gente en la cárcel que igual podría estar fuera? Las posibles respuestas aparecen en un informe de la Red de Organizaciones Sociales del Entorno Penitenciario que incluye datos muy interesantes para la reflexión; por ejemplo: que las condenas son más estrictas con los perfiles sociales más vulnerables; y que algunas de las condenas se antojan excesivas para la gravedad real de los delitos.


Y claro, con todos estos elementos sobre la mesa, uno piensa: ¿acaso nuestro modelo de Estado de Derecho no está más inclinado hacia la justicia restaurativa –o sea, la reinserción- que hacia la estrictamente punitiva? Porque si es así –que lo es, al menos sobre el papel- algo estamos haciendo mal. Fíjense, ayer mismo la justicia noruega condenó al gobierno por el régimen de aislamiento en el que mantiene al asesino de Utoya, aquel ultraderechista llamado Anders Breivick que se cargó a decenas de personas en un campamento de verano de las Juventudes Socialistas.
O sea, que desmonta –incluso en un caso tan repugnante- una aplicación moderna de la Ley del Talión, “del ojo por ojo…” No sé, no digo que los delincuentes y los terroristas, y todos los que vulneran la ley no tengan que pagar por ello….¡¡¡faltaría más!!!...pero lo de las segundas oportunidades debería ser algo más palabras. Y el último ejemplo, brutal, rotundo….la última lección nos la dio ayer mismo Maixabel Lasa aquí en la SER, en “Hoy por hoy”. Contaba cómo se reunió con los etarras que asesinaron a su marido, a Juan Mari Jáuregui….
"Me iba a encontrar con la persona que más daño me ha hecho en mi vida. Pero también, por otra parte, como esta persona había hecho un recorrido personal de autocrítca de todo su pasado anterior, y yo, en mi fuero interno, siempre he pensado que todos nos merecemos una segunda oportunidad, opté por estar con él y preguntarle muchas cosas"




