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Lunes, 21 de Octubre de 2019

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El discreto encanto de Glenn Ford

El 1 de mayo se cumple el centenario del nacimiento del actor.

Glenn Ford hizo más de 130 películas a lo largo de su vida pero todo el mundo le recuerda por la rotunda bofetada que le propinó a “Gilda”. Corría el año 1946, y gracias a este tortazo, aquel galán de pelo engominado dio el salto a la fama. Hasta entonces había sido un aspirante del montón, un actor más entre el ejército de jóvenes que circulaban por el Hollywood de los años dorados. Había nacido en Canadá pero desde los ocho años vivía en Los Ángeles. Debutó en el cine en 1942 con la película “El barco de la muerte”, pero como tantos otros actores Glenn Ford hizo un parón en su todavía incipiente carrera para luchar en la Segunda Guerra Mundial y fue destinado a Francia.

“Gilda” fue una especie de premio que la Columbia le daba por haber ido a combatir por los Estados Unidos. Y el premio se convirtió en un tesoro, ya que en la pantalla la combinación entre Rita Hayworth y Glenn Ford resultó explosiva. De hecho la carrera y la vida del actor quedaron marcadas por Rita. En total hicieron cinco películas juntos. En “La dama de Trinidad” incluso repitieron el numerito del tortazo después de un provocativo y casi idéntico número musical de la pelirroja.

Rita Hayworth fue su gran pareja cinematográfica y también su amor imposible pero su pareja más estable en la vida real fue Eleanor Powell, probablemente la mejor bailarina de claqué que ha conocido el cine. Se casaron en 1943 y no se sabe si por imposición de él o por voluntad propia de la actriz pero lo cierto es que Eleanor Powell interrumpió drásticamente su fulgurante carrera en el cine. A partir de entonces dejó de bailar y tan solo intervino en un par de películas más como estrella invitada, interpretándose a sí misma. Estuvieron juntos 16 años, entre 1943 y 1959, precisamente el periodo de tiempo en el que Ford trabajó más, y tuvieron un hijo juntos.

Detective, matón, vaquero… Glenn Ford fue un actor que hizo de todo en su larga carrera. No era ni muy alto, ni muy bajo, ni guapo ni feo. Un actor por tanto que cabía en cualquier personaje. Su presencia en la pantalla aunque discreta siempre funcionaba con el público y los directores le contrataban porque era eficaz y no daba nunca problemas en los rodajes.

Hizo muchos westerns, le gustaban especialmente esos guiones ya que su gran afición fueron siempre los caballos. En su adolescencia trabajó de mozo de establo y desde entonces los adoraba. Fritz Lang sacó lo mejor de él en “Los sobornados” y en “Deseos humanos”, dos títulos de cine negro que le hicieron vivir momentos de gloria a mitad de los años 50.

En la década siguiente llegaría el declive, aunque todavía destacaría en algunos papeles. Le vimos nuevamente de vaquero en “Cimarron”, luchando contra los nazis en “Los cuatro jinetes del Apocalipsis” o de mafioso con buen corazón en “Un gángster para un milagro” de Frank Capra.

Por esta película, “Un gángster para un milagro”, ganó el Globo de Oro al mejor actor de comedia en 1961. Fue el único premio importante que consiguió dentro del cine americano ya que, a pesar de su centenar largo de películas, Glenn Ford nunca ganó un Oscar. Ni siquiera fue candidato en alguna ocasión. Lo que sí consiguió también fue el premio Donostia del Festival de San Sebastián que recibió en 1987 a toda su carrera. Para la gala de homenaje Ford pidió que se proyectara “Gilda”. Durante el rodaje de aquella película los dos protagonistas vivieron un ardiente romance. El idilio acabó pronto y aunque Glenn Ford estuvo casado cuatro veces, reconocía que siempre había estado enamorado de Rita. El antiguo director de festival de San Sebastián, Diego Galán, contaba en su libro de anécdotas del festival, “Jack Lemmon nunca cenó aquí”, que durante la proyección Glenn Ford no podía parar de llorar y que todos los días colocaba una rosa junto al retrato de la actriz que tenía en su habitación. Cuatro meses antes de la entrega de este premio había muerto Rita Hayworth y parece ser que Glenn Ford estaba destrozado.

Aun tendrían que pasar casi 20 años para que Ford siguiera el camino de su adorada Rita. Del cine ya se había retirado a principios de los años 80 pero no así del ajetreo sentimental. En 1993 y después de estar al borde de la muerte por culpa de una crisis pulmonar, Ford se casó por cuarta vez con una mujer 50 años más joven que él. El matrimonio apenas duró 12 meses y desde entonces sí, Glenn Ford vivió retirado del cine y de las mujeres, en un rancho en California, dedicado a la cría de caballos. Murió en agosto de 2006 a los 90 años de edad.

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