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Martes, 10 de Diciembre de 2019

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El arte de convencer

300 estudiantes de Derecho y Ciencias Políticas han participado en la II edición de la Liga de Debates Judiciales. La investigación y el trabajo en equipo son claves para convertirse en el mejor orador jurista universitario de España

Escribir sobre los debates plantea un debate en sí, porque su primera definición no está exenta de controversia. Es más, eso es exactamente lo que significa: controversia, discusión de opiniones contrapuestas entre dos o más personas. Aunque sea desde un punto de vista intelectual, dialéctico, un debate supone una contienda, una lucha, un combate, incluso con uno mismo. El ejemplo del DRAE es concluyente: “se debate entre la vida y la muerte”. De hecho, podemos decir que uno sobrevive o no a un buen debate. Si al resto ni siquiera le sirve para formar o reforzar su opinión, o para salir dudas, no es un buen debate.

Ana María Fúnez, presidenta del Consejo General de Debate Judicial

“Para mí, debatir bien es convencer a quien te está escuchando”. Es la definición de Ana María Fúnez, estudiante de Derecho en la Universidad Complutense de Madrid, presidenta del Consejo General de Debate Judicial, ganadora del premio a la Mejor Jurista Universitaria en 2015, primer premio de Equipo en la Copa Máster del Poder Judicial, Mejor Oradora del Torneo Pasarela Judicial de Madrid y ganadora del Torneo de Debate Interno organizado por la Sociedad de Debates de la Complutense. Un extenso palmarés con tan solo 24 años.

“Mucha gente dice que es cuestión de suerte”, argumenta Fúnez, “pero lo que siempre hay detrás es mucho trabajo, muchas horas de investigación”. Por propia experiencia sabe que los clubes de debate y los torneos jurídicos entre estudiantes de Derecho son muy útiles para el desarrollo de su labor profesional como letrados, para ganarse a las partes y al público en la sala. “En estos debates hay ocasiones en las que el mismo juez te ve defender todos los argumentos, tanto a favor como en contra, y en ambos casos te tiene que ver igual de convincente. Tanto que, cuando acabe el torneo y el juez se vaya a casa, no sepa si uno está a favor o en contra del asunto a debatir”.

UN BUEN DEBATE

Está compuesto por tres partes claramente diferenciadas:

  • Introducción
  • Argumentación / refutaciones
  • Conclusión

Los turnos de principio y final también se eligen por sorteo, y cada parte tiene un tiempo limitado que no suele sobrepasar los cinco minutos.

Para cada postura es básico preparar bien los pros y los contras, para construir mejor los argumentos a favor y minimizar el impacto de lo que pueda estar en tu contra. Lo mismo debes hacer con los argumentos del equipo contrario. Hay que investigar mucho para tener buenos contenidos con los que refutar los “ataques” de tu oponente. Cuantos más hechos y/o datos relevantes relacionados incluyas, más fuerte será tu exposición.

José Antonio Prados (Universidad de Córdoba, 20 años) admitió en los pasillos que se metió en la Liga de Debates Judiciales “porque siempre he sido muy sinvergüenza y eso puede ser una buena vía para canalizar el debate”. Dicho en otras palabras, uno debe lucir confiado porque nadie compra un argumento de quien no muestra confianza en sí mismo.

Usa anécdotas, ejemplos, ilustraciones, aprovecha siempre los primeros segundos para captar la atención y plantea preguntas que hagan razonar tanto al equipo contrario como al resto del aforo. Son algunos trucos que utilizan los buenos oradores.

Los mejores juristas universitarios

El último fin de semana de abril, el Instituto de Estudios Bursátiles y el Pabellón de los Jardines de Cecilio Rodríguez acogieron el Torneo Final Pasarela Liga de Debates Judiciales, con el despacho Legal y Económico como principal promotor. De esta edición ya han salido los 19 mejores juristas universitarios de España que en un par de meses competirán por la Copa Máster de Debate Judicial en Bruselas, Roma y Madrid. Esta exhibición abrirá el camino para conocer a la selección española de Debate Judicial, que en septiembre y octubre competirá en Estados Unidos, Argentina y Chile.

No es un examen oral. No basta con hincar codos. “Hay que ensayar, ensayar y ensayar”, nos explica Diego Rubio (Universidad de Málaga, 20 años). “Son muchas horas de estudio con tu equipo, preparando los detalles, los discursos, buscando cualquier argumento que te puedan decir para poder refutarlo. Supone un esfuerzo muy grande pero, al final, se acaba mejorando mucho”.

Mariela de la Cruz, estudiante peruana de 23 años en la Autónoma de Madrid, nos confiesa que, más que ensayar, ella ha entrenado: “No hay otra forma de ser un buen orador, hay que entrenar constantemente. Llevamos todo el curso haciendo ejercicios de oratoria y de improvisación para perder el miedo a hablar en público. Nunca sabes cuál va a ser la herramienta más útil a la hora de debatir”.

Cada equipo, cada orador tiene que preparar tanto los argumentos a favor como en contra de un mismo asunto. Un par de minutos antes de iniciar el debate, cada bando conoce que postura tendrá que defender por sorteo. Para Ángela Portocarrero (Autónoma de Madrid, 21 años), “tienes que saber lo suficiente para poder defenderla dejando al margen prejuicios y opiniones personales. Muchos debatientes suelen decir que defienden mejor la postura con la que no están de acuerdo. Es cierto que, en esos casos, todo lo subjetivo se queda fuera y argumentas con lo que te has preparado”.

La importancia del oyente

El jurado de esta Liga de Debates Judiciales está formado por… jueces. Eloy Velasco, magistrado de la Audiencia Nacional, les insiste en la importancia de la espontaneidad a la hora de las puntuaciones. “Al público hay que entrarle con empatía. Además, es importante no hablarse a uno mismo sino dirigirse al contrario, siendo un poco interactivo” en las distintas refutaciones.

Ana María Fúnez subraya que “no consiste en hablar mucho y acabar aburriendo”. El buen orador no solo está formado sino que también está bien informado. “Al español le encanta hablar de todo sin saber. Por no asumir mi falta de información, prefiero mostrar mi carencia llenándola de... nada. En vez de hablar de cualquier cosa, deberíamos callarnos un poco, ser un poco cautos y hablar con propiedad”.

Por todo ello, razona Fúnez, “la política en España ha cambiado porque han salido políticos que saben qué decir, en qué momento y a qué público”. Hemos salido de la rutina anterior, “ahora ha entrado gente que no aburre al público”. Al margen de toda tendencia, la presidenta del CGDJ confiesa sin ambages sus oradores políticos favoritos: español, Albert Rivera; extranjero, Barack Obama.

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