Lunes, 25 de Enero de 2021

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SOFÁ SONORO | REPORTAJE

Tom Wilson, el héroe olvidado del rock

Tom Wilson fue uno de los productores más importantes del s.XX, el hombre que llevó al rock a Dylan, rescató del olvido a Simon y Garfunkel o descubrió a Frank Zappa y la Velvet

A pesar de firmar algunos de los mejores discos de 60, Wilson nunca ha sido incluido en el Rock and Roll Hall of Fame ni suele figurar entre los grandes nombres de la música

Tom Wilson en un kiosko junto a Bob Dylan en junio de 1964

Tom Wilson en un kiosko junto a Bob Dylan en junio de 1964 / Sandy Speiser

Tom Wilson (1931) fue un hombre excepcional, uno de esos tipos que rompen las reglas del sistema para perseguir sus propios sueños. Durante su agitado viaje, Wilson cambió la historia de la música popular. Elegante, estudiado, conservador, atractivo, alto y negro. Tom Wilson dejó su pueblo de Texas para estudiar Economía en Harvard, aunque pasó muchas horas en la Harvard New Jazz Society y montando ‘jam sessions’ en los locales cercanos al campus. Siendo afroamericano, todo estaba en su contra. Pero le dio igual. Tras licenciarse cum laude en 1954, Wilson pidió un préstamo de 900 dólares y montó su propio sello discográfico, un proyecto ruinoso dedicado a la edición de jazz de vanguardia. Wilson se hizo productor, y aunque el proyecto naufragó unos años más tarde, aprendió el oficio y su labor llamó la atención de los grandes sellos de la época. Aquel chico negro licenciado en Harvard era un terremoto capaz de diseñar portadas, fichar talentos, hacer fotografías y entender lo que los músicos tenían en la cabeza y plasmarlo en discos.

Tras dejar atrás su aventura –editando más de veinte discos en cuatro años- Wilson comenzó a trabajar para distintos sellos hasta que Columbia Records se fijó en él. El mítico sello se hizo con sus servicios y puso en sus manos un proyecto que cambió su vida para siempre. En 1963, Columbia le encargó que entrase en el estudio con el joven Bob Dylan. Su relación apenas duró tres años, pero en ese tiempo grabaron 'The times they are a changing', 'Another side of Bob Dylan' y 'Bringing it all back home', tres álbumes que materializaron la evolución de Dylan del chico que hacía versiones al músico de rock pasando por el cantante protesta que alumbró a la generación que soñó con cambiar el mundo. Wilson no se sentía atraído por las primeras canciones de Dylan, tras grabar jazz de vanguardia el folk le parecía una música tonta que no requería grandes conocimientos, pero las letras de Dylan sorprendieron a Wilson. De pronto entendió que aquel chico podía ser un Ray Charles blanco e insistió en que debía hacerse acompañar por una banda. La relación entre ambos se terminó sin explicaciones ni causas claras, pero antes de dejar de colaborar, Wilson grabó junto a Bob la eterna 'Like a Rolling Stone' cambiando el rumbo de la música popular.

Durante sus años con Dylan, Wilson produjo 'Wednesday 3 A.M', el álbum de debut de Simon and Garfunkel. El disco no tuvo éxito cuando llegó a las tiendas en 1964 y el grupo se separó después de que Paul Simon decidiese regresar a Londres. Un año después, The Byrds y Dylan se colaron en la lista de éxitos y Wilson tuvo una idea brillante que cambió la carrera del dúo. Cogió la versión acústica que habían grabado de 'The sound of silence' y la mezcló, le añadió otra guitarra, un bajo eléctrico, batería y superpuso las voces. Poco después la canción llegó al número 1 en Estados Unidos y la pareja regresó al estudio para grabar su segundo álbum con el título de aquel primer éxito.

Tom Wilson frente a los estudios de ABC en 1967 / GETTY

Aquellos años a mitad de década fueron los mejores de la carrera de Wilson. Atraído por la vanguardia musical, el productor dejó Columbia y fichó por Verve / MGM para quien reclutó a la Velvet Underground y a Frank Zappa. Primero se lanzó a grabar el primer disco de la Velvet Underground and Nico. Aunque no apareció en los créditos, John Cale destacó su importancia y se rindió a su talento. “La banda nunca volvió a tener un productor tan bueno como él”, llegó a señalar el galés en un documental sobre el grupo. Tras aquel primer disco, Wilson se haría cargo del debut de Nico con ‘Chelsea Girl’, del tercer álbum de The Animals y del siguiente disco de la Velvet, el extraño ‘White Light/White Heat’, una locura de álbum de temas largos en el que el productor dejó su huella en el sonido del grupo.

Atraído por los proyectos diferentes, en 1966 fichó para Verve a Frank Zappa and The Mothers of Invention, aunque cuenta la leyenda que en realidad creía que eran una banda blanca de blues. Y así era en sus inicios antes de que Zappa entrase en el grupo y diese un giro radical a su sonido, un giro que Wilson plasmó en ‘Freak out’, el debut de la banda. Un disco caro en el que Wilson se involucró y se jugó el pellejo. “Tom Wilson era un gran tipo”, llegó a decir Zappa. “Tenía la fascinante habilidad para leer el Wall Street Journal con una rubia sentada en su regazo mientras pedía al ingeniero que añadiese más compresión a la voz”, apuntó el cantante en una entrevista con la MTV en 1986. Wilson también se encargó del segundo disco de la banda y el éxito que aquellos álbumes tuvieron en Europa salvaron su carrera y la de Zappa tras gastar miles de dólares en las sesiones de grabación. El mismo año que fichó a los Mothers of Invention descubrió a otros de sus grandes nombres, The Blues Project. Aquel grupo, olvidado a día de hoy, estaba comandado por Al Kooper, a quien conoció en la grabación de ‘Like a Rolling Stone’. Juntos registraron ‘Projections’, un álbum fabuloso que conjuga blues y psicodelia un año antes de que los Doors grabasen su primer álbum.

Al margen del rock más experimental, Wilson siguió grabando jazz, a grandes nombres como John Coltraine o Sun Ra, a quien ya grabó en su propio sello en los años cincuenta. En la década de los años setenta la suerte del productor fue cambiando. Wilson creó su propia compañía editorial y su propio sello y ganó mucho dinero. En la primera parte de la década trabajó con bandas como Country Joe and the Fish, John Mayall, Gil Scott-Heron o a la leyenda de Nueva Orleans Professor Longhair. Pero poco a poco fue perdiendo interés por la música, primero por el jazz y finalmente se cansó del rock.

Tom Wilson murió en 1978 a los 45 años de edad de un infarto al corazón y su nombre se fue olvidando. Nunca ingresó en el Rock and Roll Hall of Fame y ni si quiera tiene una placa en Waco, su ciudad natal. Nadie rindió un homenaje a este hombre extraño, a este intelectual negro y mujeriego que dedicó su vida a renovar el rock y que vivió una vida de contrastes.Pero Tom Wilson dejó su huella en la historia. Sin él Bob Dylan no habría girado al rock, la Velvet Underground no hubiese llegado a nada, Simon y Garfunkel no habrían vuelto a grabar y Frank Zappa solo hubiera sido un tipo tan raro como vanguardista. Wilson cinceló su nombre en la historia musical y fue olvidado, aunque nos dejó algunos de los álbumes más increíbles de todos los tiempos.

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