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Domingo, 18 de Agosto de 2019

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Blesa, el Luisma y las tarjetas black

Hace años, en uno de sus correos intervenidos, Miguel Blesa hablaba de la serie ‘Aída’: "Cuando cuento que soy un entusiasta de semejantes personajes, la gente me mira mal"

Viendo ayer las imágenes de los directivos de Bankia en el banquillo podría pensarse que es el juicio a una época. Lo que pasa es que no sabemos exactamente qué época. Hace años, en uno de sus correos intervenidos, Miguel Blesa hablaba de la serie ‘Aída’: "Cuando cuento que soy un entusiasta de semejantes personajes, la gente me mira mal y creen que les tomo el pelo, pero me parece un contrapunto perfecto a mi vida, mi lenguaje y mis costumbres”.

Manuel Jabois en los estudios de la Ser / CADENA SER

Yo no sé si esto se va a utilizar en el juicio pero ahí se encuentra, desde luego, la esencia de lo que se está juzgando. La percepción, primero, de que la serie ‘Aída’ es la realidad más cercana que tenía Blesa de los clientes más importantes de su banco. La seguridad de que no sólo su vida, su lenguaje y sus costumbres eran otras diametralmente opuestas, sino que podían llegar a ser extraterrestres, al menos para creerse que su antítesis era el Luisma. Sólo desde esa distancia, la de un hombre real y un personaje de ficción, se entiende que en medio de la crisis, en plena recaudación a la mayoría para sostener los juguetes financieros de la minoría, los directivos de Bankia que gastaban libres de impuestos miles de euros pidiesen un aumento de 60.000.

Lo de pedir un aumento en esas circunstancias es cuanto menos curioso. Desde luego sí fue necesario en su momento. A ti te dan al llegar a tu trabajo dos tarjetas, una común y otra black; la primera ya incluye gastos de empresa, así que con la segunda hay que hacer algo. Normalmente los gastos reciben el eufemismo de gastos de representación, lo que bien mirado es cierto: es carísimo representar a un sinvergüenza. Así que sólo cuando se hicieron público esos gastos, y se conoció el detalle y el mimo con el que los directivos gastaban el dinero, pudimos comprobar nosotros y pudo comprobar Blesa que la única diferencia entre Esperanza Sur, el barrio de ‘Aída’, y las torres Kio, el barrio de Bankia, es que lo soez y lo cutre no está tan relacionado con el origen social, como con el destino social, que normalmente es el banquillo.

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