Atrapados por el alcohol
A lo mejor no tiene que ser la primera prioridad del nuevo gobierno, pero no estaría mal que en esta legislatura que por fin ha empezado a trancas y barrancas pudiera elaborarse una ley del alcohol

Madrid
A lo mejor no tiene que ser la primera prioridad del nuevo gobierno, pero no estaría mal que en esta legislatura que por fin ha empezado a trancas y barrancas pudiera elaborarse una ley del alcohol. Un conjunto de normas, un protocolo, un plan…lo que sea para afrontar el problema –grave problema- que supone el consumo de alcohol entre menores.
La muerte en un pueblo de Madrid de una niña de doce años que se pegó un atracón de vodka fuera de toda medida es un caso excepcional, por el desenlace sin duda, pero no es un caso aislado; ni muchísimo menos. De hecho, los ingresos de menores por coma etílico son muy frecuentes; miren, un dato concreto: en la Comunidad Valenciana, el año pasado se produjeron mil ingresos, mil chavales que tuvieron que ser atendidos en hospitales directamente para salvarles la vida; porque eso a veces va de minutos. En el caso de esa niña muerta, por ejemplo, parece que sus compañeros se asustaron pero tardaron en dar aviso por miedo a la bronca, o a la multa que podía caerles, y la cosa acabó como acabó. Que por cierto, a los padres de la niña muerta ya se la habían llevado la policía dos veces a casa borracha como una cuba. Que esa es otra, el papel de los padres…
Pero hay más datos. Estudio realizado entre estudiantes de secundaria: 3 de cada 10 se han emborrachado el último mes, 5 de cada 10 en el último año…y además resulta que consiguen el alcohol en bares, pubs y supermercados a pesar de que la venta a menores está expresamente prohibida. Bueno, queda claro que algo falla y que estamos obligados a actuar; en primer término desde la educación y la pedagogía.


Porque vamos a ver, si pensamos en la imagen de miles y miles de chavales de 13, 14, 15 años cada fin de semana esnifando rayas de cocaína, ¿verdad que nos resulta insoportable? ¿Por qué nos parece entonces hasta simpático en ocasiones verles dando eses de la curda que llevan encima? Ese es un terreno donde hay que dar la batalla, seguro. Pero además hay que arremangarse y pensar, y mirar en otros países, lo que sea pero hacer algo. Porque pocas veces es tan clara la obligación que tenemos los adultos con los que vienen detrás.
Y en este asunto concreto, en este tema, de verdad: se lo debemos.




