Sorpresa e indignación
Un concejal de la CUP burló cualquier muro de vergüenza y justificó el asesinato del político Ernest Lluch porque los socialistas no fueron precisamente monjas de caridad

Madrid
Por la mañana me fijo en lo que me sorprende o me indigna y a las tres se lo cuento a tus oyentes. Hoy me sorprendieron y me indignaron dos cosas. Una cementera mexicana le quiere ayudar a Trump a construir el muro con que amenaza precisamente a los mexicanos. Un símbolo más de que el dinero lo puede todo, hasta la desvergüenza. Y me indignó también que, como quien no quiere la cosa, un concejal de la CUP en Barcelona burló cualquier muro de vergüenza y justificó el asesinato del buen político que fue Ernest Lluch porque los socialistas no fueron precisamente monjas de caridad. Si uno empieza el día así, José Antonio, imagina cómo llega a esta hora.




