Viernes, 03 de Diciembre de 2021

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SOFÁ SONORO | REPORTAJE

El patio trasero de los sueños musicales

Thomas Boddie y su esposa grabaron a centenares de bandas de todos los estilos en el patio trasero de su casa durante más de treinta años

Tras morir Boddie el sello Numero Group se hizo con su catálogo para editar un álbum que recorre el legado de este hombre tan desconocido como las bandas a las que grabó

La familia Boddie anunciando su estudio de grabación por la calles de Cleveland

La familia Boddie anunciando su estudio de grabación por la calles de Cleveland / NUMERO GROUP

Existen lugares en los que se cumplen los sueños, pero ninguno fue menos elegante que el patio trasero de la casa de Thomas Boddie. Allí, durante treinta años, los obreros, las maestras, los estudiantes, las chicas del coro de la Iglesia o los macarras del barrio vieron cumplidos sus sueños de grabar un disco de música. En aquel patio pobremente equipado, el señor Boddie y su esposa grabaron por el precio de una cena a centenares de grupos, bandas y trovadores de paso. Su casa en Cleveland, Ohio, se convirtió en un lugar de peregrinación para todos esos soñadores que nunca llegaron a nada en la música pero que durante unas horas grabaron sus canciones y se marcharon eufóricos esperando a que el disco estuviese impreso en una semana. El bajísimo precio del matrimonio y su disposición a grabar cualquier cosa y género atrajo a cientos de aspirantes a estrellas durante los treinta años que estuvieron grabando discos mientras veían telenovelas en una diminuta televisión.

El señor Thomas Boddie ante su máquina de prensado de vinilos

El trabajo de Thomas Boddie y su mujer Louise pasó desapercibido en el mundo de la música durante décadas. Ningún nombre relevante había salido de aquella casa, estudio de grabación, sello discográfico y fábrica de prensado que los Boddie habían ido adquiriendo y construyendo desde sus primeras grabaciones en 1959. Pero en una cosa acertaron de lleno, siempre hay alguien dispuesto a grabar sus canciones y si tenías poco dinero no ibas a encontrar en Cleveland un lugar mejor que aquel garaje. El boca a boca terminó por atraer a gente de zonas más alejadas o incluso de otros estados del norte de los EEUU. Cleveland, al ser una ciudad industrial, ya estaba repleta de afroamericanos del sur que habían dejado sus casas en busca de mejores oportunidades. Y si lo tuyo era la música, tarde o temprano acabarías pasando por casa de Thomas y  Louise Boddie.

A pesar de la belleza que esconde la historia, el proyecto personal y familiar de este peculiar hombre no tuvo éxito y Thomas, que durante los años setenta prensaba más de 300 discos apenas lanzó cuarenta entre 1983 y 1987 hasta que dejó de hacerlo tras sufrir un infarto. Al mismo tiempo, la tecnología y las técnicas de grabación habían evolucionado y su estudio poco podía aportar a los músicos. Unos años después, su aventura llegó a su fin. O eso podía parecer.

Las máquinas del garaje de Thomas Boddie / NUMERO GROUP

El 2005, los chicos de Numero Group, un pequeño sello de Chicago que había nacido en 2003 con la idea de rescatar canciones perdidas, llamaron a Thomas para interesarse por su material. Boddie se negó a hablar con ellos. Había cerrado esa puerta. "No todo el mundo quiere volver atrás y mirar sus fracasos", explicaba en una entrevista Ken Shipley, uno de los fundadores del sello. Pero uno de los socios de Shipley llevaba años indagando en el catálogo de aquel estudio y no se iban a dar por vencidos.

Cuando Thomas Boddie murió, Ken volvió a intentarlo, esta vez a través de la viuda y mano derecha de Thomas. La mujer que veía telenovelas mientras se grababan los discos y que había abierto las puertas de su casa a cientos de músicos durante treinta años aceptó el trato. Los chicos del sello de Chicago se abalanzaron sobre todas aquellas grabaciones, un millar de horas de grabación de todos los estilos y épocas, con la idea de formar una colección que explicase el trabajo de Thomas Boddie, su legado musical como empresario, productor y amante de las canciones. El resultado fue un álbum titulado Burned at Boddies, disponible en varios formatos con más o menos canciones, que muestra el viaje musical a través de los años de aquel hombre atrevido que soñó con crear una marca recordada en la historia musical y que murió sin querer revisar su legado. Numero Group lo ha hecho por él y el resultado es un disco especial, 17 canciones de otros tantos artistas, todos totalmente desconocidos, pero canciones que registran una evolución musical y que recogen los sueños de todos esos aspirantes a músicos que pasaron por el patio trasero de la casa de los Boddie. Un disco que tiene soul, funk, psicodelia, rock o blues. Artistas que por separado no tuvieron trascendencia ni recorrido pero que todos juntos explican el inmenso trabajo de Thomas Boddie, su fallido sueño musical.

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