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Sábado, 07 de Diciembre de 2019

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Asesinos en primer lugar

Los celos no son una enfermedad sino la consecuencia de una conducta machista y posesiva. Y las bellas personas no matan; si matan a su mujer son otra cosa: asesinos, en primer lugar

Hace una semana se produjo un asesinato machista en un pueblo de León. Una mujer que ya había denunciado a su marido regresó junto a él para cuidarlo de una enfermedad. Él la mató. Estuve allí y me llamó la atención algo que suelo escuchar, suelo leer y vivir en ocasiones como la de ese reportaje. Se trata del testimonio exculpatorio, el testimonio que involuntariamente trata de justificar o de entender el crimen. En mi caso lo que me encontré fue la declaración de que el asesino se trataba de una bellísima persona que tenía una enfermedad, los celos. Los celos no son una enfermedad sino la consecuencia de una conducta machista y posesiva. Y las bellas personas no matan; si fueron bellas personas, en el momento en que matan a su mujer son otra cosa: asesinos, en primer lugar.

Manuel Jabois en los estudios de la Ser / CADENA SER

Es curioso porque pasa el tiempo, aumenta la concienciación sobre violencia machista pero siguen dándose este tipo de declaraciones. Hacen daño y son incómodas porque hablan de nosotros como sociedad. Se trata de una atmósfera exculpatoria habitual, involuntaria pero desoladora. Después quise preguntar a un conocido de la pareja sobre la expresión y vino a responder algo así como que si el asesino era una bella persona el infierno debía de estar repleto de ellas. Le resultaba sorprendente que un crimen machista no impugnase el juicio que se tiene sobre esa persona.

También es curioso que lo habitual sea decir que “no se veía venir”. En cualquier búsqueda en hemeroteca te encuentras esa frase. Incluso para decir: “Sabíamos que algo iba mal pero esto no se veía venir”. Si no se ve venir lo que va mal, lo que ya está denunciado, entonces cuándo se ve venir. Por eso es importante saber que cuando hay malos tratos lo primero que se ve venir, lo único que se ve venir, es el asesinato. En lo único que hay que pensar.

Si por no publicar ese testimonio dejase de existir, no lo publicaría. Como soy periodista, tengo que contar lo que pasa, aunque no me guste. Y lo que pasa es que hay mucha gente que después de un crimen sigue diciendo que el asesino era buena persona pero tenía una enfermedad, los celos. Este tipo de miserias hay que contarlas para saber que existen. Sólo se combate lo que se visibiliza.

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