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Miércoles, 18 de Septiembre de 2019

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Sangre y Fe

Mel Gibson acaba de estrenar su quinta película como director, “Hasta el último hombre”. Una carrera como realizador todavía corta, pero muy interesante y polémica.

“Hasta el último hombre” cuenta una historia real, la de Desmond Doss, el primer objetor de conciencia condecorado con la Medalla de Honor en los Estados Unidos. Cuando su país fue atacado por Japón y entró en guerra, Desmond se alistó en el ejército, pero debido a sus convicciones morales y religiosas se negaba a coger un arma. Se le autorizó finalmente ir al frente y servir como sanitario y allí se convirtió en un héroe ayudando y rescatando a sus compañeros que caían heridos en combate.

“Hasta el último hombre” mantiene algunas características que hemos visto en otras películas de Mel Gibson. Por un lado, la crudeza extrema de las escenas de guerra. Un realismo que muchas veces resulta casi insoportable. Por otro está su mensaje religioso. Una fe en Dios y una religiosidad que es también uno de los pilares de la vida de Mel Gibson.

Mel Gibson debutó como director en 1993 con “El hombre sin rostro”. Era la historia de un hombre que había quedado con el rostro desfigurado después de sufrir un accidente de coche. En ella Gibson hablaba de cómo se puede vivir sin prejuicios, sin las etiquetas que te ponen los demás, A lo largo de su vida el propio Gibson ha tenido que enfrentarse a sus propios excesos y transmitir que detrás de la imagen de hombre machista, homófobo, violento, ultraconservador y que ha tenido problemas con la bebida, nos podemos encontrar al verdadero ser humano que de verdad es.

Sin embargo, todas estas polémicas no le han impedido convertirse en una gran estrella y consagrarse como director y esto lo consiguió con su segunda película: “Braveheart”.

Gibson sorprendió dirigiendo esta superproducción, un drama histórico de casi 3 horas sobre William Wallace, el héroe independentista escocés de principios del siglo XIV. Un film épico y romántico, con espectaculares escenas de acción y de batallas pero que hablaba también de amor; de libertad, de no rendirse nunca y de victorias que se consiguen más allá de la muerte. Un film que ganó 5 Oscar, entre ellos el de Mejor película y el de Mejor director para Mel Gibson.

9 años después Mel Gibson rodó "La Pasión de Cristo" porque, según explicó, pasaba esos años por una fuerte crisis espiritual. Decidió centrarse en la últimas doce horas de la vida de Jesús. Todo ello retratado con un realismo extremo, sin ninguna concesión, mostrando la sangre y la carne desgarrada de Cristo en las escenas de los latigazos o la crucifixión. Gibson quiso ser muy riguroso y solo reflejó lo que está escrito en los Evangelios. La rodó en arameo, hebreo y latín y llegó a decir que en el fondo era el Espíritu Santo el que estaba haciendo la película y que él solo era su instrumento.

“La Pasión de Cristo” fue un grandísimo éxito en todo el mundo convirtiéndose en un fenómeno religioso. Se llegó a proyecta en parroquias e iglesias y se entablan vivos debates a favor y en contra del film.

En 2006 Mel Gibson estrenó “Apocalypto”, un film ambientado poco antes de la llegada de los conquistadores españoles a Centroamérica. Cuenta como un pequeño pueblo maya que vive pacíficamente es asaltado por otra tribu. “Apocalypto” está protagonizada por actores no profesionales y llamó la atención por su originalidad, su ritmo trepidante y de nuevo por una sinfonía de escenas sangrientas y ultra violentas que acercaban el film al género gore.

En “Hasta el último hombre”, la película que ahora se estrena, nos encontramos de nuevo con el Gibson más cruento y también con ese que busca la luz de la verdad y la felicidad, que quiere, en definitiva, encontrar a Dios en el mismísimo infierno de la guerra.

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