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Viernes, 13 de Diciembre de 2019

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Óscar Niemeyer

El arquitecto brasileño, quien fue nombrado Premio Príncipe de Asturias de las Artes, es el protagonista de esta madrugada de historia

Crecí en Río de Janeiro, en una calle que tiempo después llevaría el nombre de mi abuelo. Mi juventud fue relajada, sin problemas de ningún tipo y sobre todo, sin mayor preocupación por mi futuro. Justo cuando terminé de estudiar lo básico, me casé y este cambio fue el que trajo la responsabilidad y las ganas de perspectiva a mi vida.

La Escuela de Bellas Artes, el trabajo con mi padre...todo esto llegó tras el matrimonio, así que fui un recién casado universitario. Incluso un recién casado becario sin sueldo: para aprender, trabajé gratis en buenos estudios. En el año 1945 me uní al Partido Comunista. Lo había vivido siempre de cerca, como joven carioca bohemio que dicen mis biografías. Fui entusiasta en mi ingreso en el partido, sin saber que este acto me traería consecuencias. Cinco años antes de esta experiencia política, tuve mi primera gran experiencia profesional. La novedad en el trazado de una iglesia de un pequeño lugar me hizo conocido en todo el país. Por eso, años después, me llamaron para participar con uno de mis maestros en el edificio principal de las Naciones Unidas. La ONU. Nueva York.

Pocos fueron a lo largo de mi vida profesional los trabajos que llevé a cabo de manera particular. Casi todo fueron edificios y lugares públicos, pero una casa que hice en Río me posicionó como un revolucionario. Mi gran obra a nivel de envergadura es una ciudad prácticamente entera: construimos una nueva capital para mi país. Fue algo curioso y emocionante, aunque siempre me pareció que esta nueva capital estaba demasiado lejos, me fui acostumbrando.

Pero tras los altos llegan los bajos y el golpe de estado en mi país significó un lugar diferente, una vida diferente y mi oficina invadida y mis proyectos cancelados. Me fui a Europa y me instalé en París, no sin antes dimitir en la universidad donde daba clases, en clara protesta por la situación que se estaba viviendo.

Óscar niemeyer, premio príncipe de asturias

El acta de su premio Príncipe de Asturias dice lo siguiente: Óscar Niemeyer ha sido uno de los pioneros del Movimiento Moderno Internacional y fue un destacadísimo arquitecto iberoamericano del siglo XX. En sus obras ha sabido incorporar al racionalismo funcionalista los espacios sensuales y los valores poéticos que distinguen la cultura brasileña. A lo largo de su vida ha mantenido un transparente compromiso social.

En el exilio apareció ante mí casi sin querer una nueva vida. Y también muchas nuevas obras en esta parte del mundo. Cuando regresé a mi país ya eran los años ochenta, y sentí que este era el inicio de la última fase de mi vida. Llegaron en esta época los premios, los reconocimientos, los halagos...que no fueron pocos. Me sentí siempre agradecido, pero consciente. Consciente de que solo fui una persona más, una persona insignificante entre tantas otras.

Lo que seguía es que yo estaba ausente por problemas de salud. Fue mi hija a recogerlo. Con Asturias he seguido siempre vinculado, de hecho, hay un lugar maravilloso que lleva mi nombre allí, pero esto es demasiado contar.

Fui una persona longeva y activa, eso sí. Cuando cumplía 99 años fue inaugurado el mayor centro cultural de Brasil, del que formé claro está, parte activa. Trabajé pensando siempre que mi profesión no era lo más relevante. Sin embargo, me dijeron siempre que yo sí había ido importante. No sé...yo viví la arquitectura como un modo de representación, de revolución, de cambio. De dejar atrás lo que no me gustaba para mostrar lo que yo creía más bonito. Las curvas...

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