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Martes, 12 de Noviembre de 2019

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Noche de miedo

Nos introducimos en el fascinante mundo que recrea la película ‘La noche del cazador’ un filme inclasificable que ha trascendido su época.

Imagen del rodaje de "La noche del cazador". /

El crítico de cine, profesor y escritor Jordi Costa desgrana un filme único que hoy es un referente para el género del cine negro, de terror y fantasía. Una de esas obras que tiene la particularidad de ofrecer siempre algo nuevo tras cada nuevo visionado.

Davis Grubb debutó en el mundo de la narrativa en 1953 con la novela ‘La noche del cazador’. En 1955 fue guionizada para el cine a seis manos por el legendario actor inglés Charles Laughton, ganador del Óscar, que se encargó de dirigirla; el prestigioso guionista James Agee, guionista de ‘La reina de África’ y ganador del premio Pulitzer; además de la colaboración del propio Grubb, especialista en el género de la intriga y el terror gracias a su trabajo en la serie ‘Alfred Hitchcock presenta’.

‘La noche del cazador’ se concibió como una película independiente de bajo presupuesto al margen de los grandes estudios en la que trabajarían con libertad grandes talentos de la industria, como Stanley Cortez, un mago de la fotografía en blanco y negro colaborador de Orson Welles que se inspiró en el expresionismo alemán o el compositor Walter Schumann, el cual compuso una banda sonora tan bella como inquietante. Además, contaba en su reparto en un papel secundario pero fundamental con Lillian Gish, una de las grandes estrellas del cine silente de Hollywood.

El protagonistasería la polémica estrella de Hollywood Robert Mitchum, actor de carácter especializado en tipos duros que aceptó de inmediato interpretar al demoníaco y falso predicador Harry Powell, sabiendo que se encontraba ante el papel de su vida. Gracias a su poderosa presencia, su profunda voz, su mirada ladina y con las palabras ‘amor’ y ‘odio’ tatuadas en sus nudillos, compuso uno de los villanos más icónicos de la Historia del Cine.

‘La noche del cazador’ es esencialmente un cuento infantil de terror con una gran carga simbólica, de referentes muy simples pero no por ello menos profundos. Una poderosa alegoría sobre la pérdida de la inocencia en el mundo de los niños y la hipocresía que domina el de los adultos. La semilla del mal se anida en el alma de todos nosotros y crece. Bascula entre el realismo más áspero de la gran depresión y el mundo de la fantasía, recreado con una gran belleza plástica. Pocas veces se ha filmado el miedo tan certeramente.

En su época fue completamente incomprendida. A mediados de los cincuenta Hollywood estaba modernizándose, entre otros aspectos, las películas más importantes se filmaban en color. ‘La noche del cazador’ está narrada como si de una película silente se tratase y su look en blanco y negro de influencia expresionista llevaba hasta las últimas consecuencias la estética del cine de una década anterior. Además, la historia estila una ambigüedad moral y una crueldad que no fue del gusto de los estrictos valores de la época y que hoy sigue impresionando.

Laughton, que tenía 55 años cuando rodó la película, no volvió a ponerse tras las cámaras después del fracaso de crítica y público; sin embargo, hoy esta pequeña joya acumula una legión de admiradores entre la cinefilia cada vez más creciente y es considerada por los especialistas como una de las películas más importantes e influyentes de la Historia del Cine.

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