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Sábado, 21 de Septiembre de 2019

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"Mi trabajo me impide tener aspiraciones de futuro"

Comprar una vivienda, plantearse tener hijos o iniciar una vida en pareja son algunos de los proyectos que muchos jóvenes tienen que retrasar o abandonar por la precariedad laboral

Parados haciendo cola para entrar en una oficina de empleo /

2016 fue el tercer año consecutivo en el que se creó empleo en España, pero aún así 3.703.000 personas están en paro y según los datos del Ministerio de Empleo y la mitad no cobran ninguna prestación ni subsidio. La mayoría de los nuevos empleos son precarios y eso provoca que los parados que consiguen encontrar un trabajo sigan sufriendo la crisis. A día de hoy, el 40% de los asalariados inscritos en la Seguridad Social tienen un contrato a tiempo parcial o temporal. Y la duración de los contratos temporales no llega ni a los dos meses de media.

Esta precariedad complica a muchos jóvenes embarcarse en la compra de una vivienda, tener hijos o incluso emanciparse.

  • Se retrasa la maternidad

"No te puedes plantear tener un hijo con un empleo precario en una ETT" reconoce una trabajadora de un contact center que tiene 35 años. Encadena contratos de cuatro meses y su renovación depende de la voluntad de la empresa. Lorena, que da clases de inglés en varios colegios, lo suscribe: "Si un mes gano 300 euros y otro 1.200; o si me despides en junio para volverme a contratar en septiembre no tengo estabilidad económica. Mi trabajo me impide tener aspiraciones de futuro" explica.

Elisa Chuliá, que es profesora titular en la facultad de ciencias políticas y sociología de la UNED, cree que con la recuperación económica la maternidad repuntará: "los que deseen tener hijos tomarán esta decisión que han pospuesto porque no se la podían permitir pero la maternidad aunque se recupere seguirá en niveles bajos".

  • El acceso a la vivienda

Comprar un piso queda fuera de las posibilidades de muchos incluso de los que tienen trabajo. "Ninguna entidad bancaria nos da una hipoteca porque mi pareja no trabaja y yo estoy trabajando por una ETT y en estos casos los bancos te cierran la puerta", nos cuenta Ana. Incluso los que ya habían comprado tienen problemas: "tuve que pedir una moratoria de un año al banco y menos mal que han accedido", nos explica Juan que tuvo que cerrar la tienda que tenía por la crisis. Así que para muchos la única opción es compartir piso como Lorena: "con 31 años está bien pero no es la opción que prefieres"

En esta situación los padres se convierten en un pilar de apoyo fundamental: "hay que contar con la ayuda de la familia, si no es imposible", dice Vicky.

"La vivienda es clave. Para muchos jóvenes ha sido complicado alquilar un piso y más comprarlo y eso ha retrasado sus decisiones de convivencia", confirma Elisa Chuliá. "Muestra de ello es que la tasa de matrimonios está descendiendo de manera muy llamativa en España. Si hace 40 años dos tercios de las mujeres de 20 a 34 estaban casadas, hoy día apenas llegan al 20%".

  • Reducción de la pensión

Isabel tiene 60 años y ha trabajado en el sector del telemarketing a tiempo parcial: "En los 20 años que llevo trabajando no he tenido posibilidad de ampliar horario y sé que eso tendrá repercusión en la pensión", nos explica. Chuliá lo confirma: "las mujeres tienen carreras laborales más frágiles y están legítimamente preocupadas por su pensión", a la vez que recuerda que "los mayores son los que menos han perdido durante la crisis y por eso han podido ayudar a sus familias".

  • Aumento de la siniestralidad

La precariedad también afecta a la salud laboral: repuntan los accidentes, especialmente los llamados in itinere que son los que se producen en los trayectos de ida o vuelta al trabajo. Ana García de la Torre, de UGT, lo atribuye al pluriempleo: "estos accidentes afectan más a mujeres que tienen salarios  bajos y que se tienen que pluriemplear. Por lo tanto hacen más desplazamientos".

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