Fútbol y selva
“Sin respeto no hay juego”. Este podría ser un eslógan político para advertir a Donald Trump de que no se pase mucho de la raya, pero en realidad es el título de una campaña que mañana ponen en marcha Prisa Radio y la Unesco que pretende movilizar al mundo del fútbol para erradicar de los estadios comportamientos indeseables

Madrid
“Sin respeto no hay juego”. Este podría ser un eslógan político para advertir a Donald Trump de que no se pase mucho de la raya, pero en realidad es el título de una campaña que mañana ponen en marcha Prisa Radio y la Unesco. Una campaña que pretende movilizar al mundo del fútbol para erradicar de los estadios comportamientos indeseables, como por ejemplo el racismo.
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Este fin de semana, sin ir más lejos, Ballotelli –actualmente en las filas del Niza- se ha quejado amargamente de los insultos racistas que recibió durante un partido de la liga francesa, sin que haya habido ni denuncia ni sanción. Luego están los otros insultos, los de “hijoputa” y demás lindezas como el “muérete ya” que de vez en cuando aparecen también en algunos campos.


Pero ya lo de ayer en Pamplona, eso creo que supera cualquier límite imaginable: colgar una pancarta de apoyo a uno de los acusados de haber violado a una chica en los últimos sanfermines, colgar una pancarta porque el individuo en cuestión es del Sevilla…eso suena casi a profanación; y a ultraje. Igual que hace unos meses aquellos cánticos en la grada del Betis apoyando a un jugador, a Rubén Castro, que está en los tribunales por supuestos malos tratos a su pareja.
Nada de eso tiene que ver con el fútbol, pero sí con el respeto; con la falta de respeto en este caso. Y sin respeto…pues ya saben: vamos camino de la selva. Puede que metiendo goles muy bonitos, y celebrando títulos…pero a la selva. Y yo ahí -sinceramente- le veo mal futuro; al fútbol, y a lo que se ponga por delante.




