Con un par de tacones
Una recepcionista británica fue suspendida de empleo por negarse a llevar tacones. Lo contó en Facebook y comenzó una petición popular que ha recogido más de 150.000 firmas y ha forzado un debate parlamentario

Una mujer camina con tacones por la calle con un maletín de trabajo. / Getty Images

Madrid
Hace 13 meses una joven recepcionista británica, Nicola Thorp, fue suspendida de empleo por negarse a llevar tacones. Lo contó en Facebook, comprobó que su situación era extendida y fue la espita de una petición popular que ha recogido más de 150.000 firmas y ha forzado un debate parlamentario que se celebrará el próximo día 6 de marzo.
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La polémica del Isaías Lafuente (27/01/2017) - Con un par de tacones

Una mujer se quita los zapatos de tacón en la oficina y se toca los tobillos doloridos. / Getty Images

Una mujer se quita los zapatos de tacón en la oficina y se toca los tobillos doloridos. / Getty Images
Da envidia que en tan poco tiempo una denuncia individual haya llegado tan lejos. Y que mientras tanto dos comisiones parlamentarias hayan elaborado informes que documentan que la pomposa Ley de Igualdad de 2010 no se cumple. Porque estas exigencias empresariales denunciadas no tienen que ver con la uniformidad de sus empleados sino con la apariencia concreta de sus empleadas, con la altura de sus tacones, la longitud de sus faldas y escotes, con sus peinados y maquillaje, que deben estar siempre al mejor servicio de la empresa. Y mucho me temo que no es una rareza británica.




