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Martes, 12 de Noviembre de 2019

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Las peleas de perros movían entre 60.000 y 80.000 euros cada una

Javier Molinera, jefe de la Sección de Consumo, Medioambiente y Dopaje del Deporte de la Comisaria General de la Policía Judicial, ha ofrecido todos los detalles de la macrooperación contra organizaciones criminales de combates de canes

Este jueves han sido detenidas cinco personas en la provincia de Alicante en el marco de una macrooperación del Cuerpo Nacional de Policía contra un circuito nacional clandestino de peleas de perros potencialmente peligrosos. Esta macrooperación se ha desarrollado también en Murcia, Madrid y Tenerife. En la isla canaria fueron detenidas este miércoles 23 personas. Diez han sido imputadas y cuatro de ellas se encuentran ya en prisión. En total, el operativo se ha saldado con 34 detenidos y 230 perros rescatados. Javier Molinera, jefe de la Sección de Consumo, Medioambiente y Dopaje del Deporte de la Comisaria General de la Policía Judicial, ha ofrecido en La Ventana todos los detalles de esta macrooperación.

"En cada pelea de perros se movían entre 60.000 y 80.000 euros", ha señalado Molinera. Al menos en el caso de Tenerife, donde participaban ocho perros en cada encuentro, porque la fianza para poner un perro a pelear ronda, según ha detallado el inspector jefe, entre los 5.000 y los 15.000 euros.

Esta es la primera vez que la Policía Nacional realiza una operación así contra las peleas a muerte de perros. Lo que comenzó en septiembre siendo algo muy local, en Madrid, ha acabado convirtiéndose en un gran caso nacional. "Hacían convenciones de carácter regional, los que ganaban iban a convenciones nacionales y esos perros campeones competían en convenciones internacionales. Los trataban como gladiadores. Los 230 perros rescatados estaban condenados a muerte".

A los perros, ha explicado Molinera, se les hacía trabajar físicamente. Por ejemplo, les tenían una cinta en la que los obligaban a correr o se les colgaban bolas de peso en el cuello, para que cogieran fuerza. También les suministraban anabolizantes. Y "para acostumbrarlos a matar robaban animales de peso más o menos similar y los enfrentaban con idea de golpearlos si no lograban matarlos, para que los perros comprendieran que se libraban del castigo si mataban al otro perro".

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