Martes, 29 de Septiembre de 2020

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No está de moda ser de Wenger

La humillante eliminación ante el Bayern ha hecho reavivar las críticas sobre el francés y su futuro al frente del Arsenal, donde le quieren negar su legado

No está de moda ser de Wenger

Stefan Wermuth (REUTERS)

Todos en esta vida deberíamos leer al menos una vez a Nick Hornby. Y en el caso que nos atañe, 'Fiebre en las Gradas'. Casi nada se puede entender de la idiosincrasia del Arsenal sin relacionarlo con Hornby. Y nada de la historia moderna del Arsenal tendría sentido sin Arsene Wenger. En los coletazos finales del wengerismo, cuando todo el mundo le da por muerto (y muchos más le quiere rematar), es de justicia realzar la figura del técnico alsaciano. Poca gente puede enorgullecerse de ser la personalidad más importante e influyente de un club: Arsene Wenger sí.

Hornby intercalaba su anodina vida diaria con los devenires de un club que le daba más quebraderos de cabeza que alegrías. Viviendo de títulos conseguidos sobre todo en la década de los 30 y alguna Copa dispersa en los 70-80, el Arsenal era más conocido por su carácter tosco y poco vistoso y una mentalidad verdaderamente pesimista. No necesitó 20 años para cambiarlo, su mano se notó desde el primer momento. Arsene Wenger formó un equipo basado en el toque y la velocidad, una clara intención ofensiva con un ligero aroma francés. A los Seaman, Adams, Bergkamp y Wright se le fueron añadiendo los Vieira, Anelka, Petit y Overmars para volver a ser campeón. Y la guinda del pastel fue Henry. El Arsenal pasó de ser el equipo duro de Inglaterra, al que mejor juego realizaba y rompía récords para campeonar. Todo moldeado por Wenger.

Muchos quieren dinamitar los 20 años de wengerismo reduciéndolo a dos, tres partidos malos por temporada. Sí, el Arsenal ha hecho el ridículo en estos octavos de Champions. Sí, ya hay que tener mala suerte para ser primero de grupo y que te toque el Bayern. Este Bayern. Y que en los últimos 7 años en octavos tus rivales hayan sido tres veces el Bayern, dos el Barça y otra el mejor Milan de la última década. Sin embargo, siempre vuelve el Arsenal. Es el único equipo inglés que suma 19 participaciones consecutivas en Liga de Campeones, algo impensable en la época Hornby. En los 20 años de Wenger, el Arsenal nunca ha dejado de competir en Premier como lo han hecho recientemente Manchester United, City o el mismísimo Chelsea.

Hay mucho que criticar a Wenger, cierto, pero no aprovechar para matarle y negar todo lo que ha hecho en dos décadas. Quizá el adiós debió llegar a final de la pasada temporada cuando el Arsenal fue incapaz de luchar hasta la última jornada por la Premier League más barata de la historia. El milagro del Leicester se asentó en su inquebrantable fe, pero también en la desidia de ciertos rivales y ahí tienen mucha culpa los gunners.

Arsene Wenger es una de las figuras eternas del mundo del fútbol y para un club como el Arsenal es algo más que un entrenador. Una institución que ha cambiado la mentalidad y la historia moderna de un club grande merece un mayor respeto, tanto de su propia afición como del entorno mediático. Sí, parece clara que la era Wenger toca a su fin, pero por repeto a la historia es el propio Wenger el que debería decir adiós cuando le convenga.

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