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Jueves, 22 de Agosto de 2019

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Halilovic, Odegaard y el Borussia Dortmund

Ser un joven talento y firmar por el conjunto alemán es prácticamente sinónimo de éxito, hacerlo por el Real Madrid o el Barcelona es una profesión de riesgo hoy en día

En estos días en los que se habla tanto de Monchi, puede ser justo reconocer a otro director deportivo que acumula en los últimos años un éxito prácticamente incontestable, como es Michael Zorc, el del Borussia Dortmund. Con una red de ojeadores muy competente a su servicio, un club serio detrás y la habilidad para detectar el talento y ser capaz de adelantarse a sus competidores, Zorc ha firmado en los últimos tiempos a jugadores como Ousmane Dembélé, Christian Pulisic, Raphael Guerrero o Julian Weigl (raro será que dos de estos cuatro futbolistas no acaben en alguno de los gigantes de Europa). Si retrocedemos un poco en el tiempo, convendría reconocerle los fichajes de Hummels, Gündogan o Mkhitaryan, que en los últimos meses han servido para llenar las arcas del club.

El último en subirse al barco que tiene a Thomas Tuchel como timonel ha sido el talentoso centrocampista Mahmoud Dahoud, que llega del Borussia Mönchengladbach. Cuando los demás clubes se están decidiendo si apuestan por el jugador o no, la cuenta oficial del Dortmund te saca la fotito del futbolista en cuestión firmando un contrato, con Zorc y Hans-Joachim Watzke (el director general) a sus costados. Dahoud aportará muchas soluciones al mediocampo del Dortmund, con su enorme visión de juego, a la que cabe sumar su depurada calidad técnica (habituales fintas y recortes) que le permite sortear rivales y así ganar tiempo para pensar en la zona ancha, sin mencionar su buen desplazamiento tanto en corto como en largo.

Pero el objeto del texto no únicamente elogiar la política de fichajes del club del Oeste de Alemania, sino comparar la progresión de algunos jóvenes talentos que firman por clubes como el Dortmund y otros que eligen a transatlánticos europeos como Barça o Madrid. El buen hacer de los dos grandes (por excelencia) en España, la competencia y rivalidad local (sabes que si te duermes un segundo el otro te come la tostada) han elevado la exigencia de ambos clubes hasta cotas insospechadas. Madrileños y catalanes tienen, desde hace un lustro, plantillas prácticamente de primerísimo nivel y el éxito ha dejado casi de ser un objetivo para convertirse en necesidad.

El que no gana en el Barça o el Madrid, fracasa (o eso piensa la mayoría, vaya). Eso lleva a sus entrenadores a dar poca confianza a los canteranos. Sergio Busquets (2009) es el último azulgrana que ha dado el salto directamente del filial al primer equipo para convertirse en indiscutible, si no contamos a Sergi Roberto (creo, sinceramente, que si le valoramos como lateral derecho, no se puede considerar que se ha hecho con la titularidad en esa posición para los próximos años). En el caso del Madrid, seguramente habría que irse a Casillas. Su salto al primer equipo data de principios de S.XXI y ya ni siquiera está en el club. Soñar con crecer en La Masía o La Fábrica, llegar al primer equipo y hacerlo para quedarte es un objetivo, digamos, un tanto utópico hoy en día.

Barcelona y Madrid han peinado el mercado en Europeos Sub-19 y Sub-21, en Sudamericanos y Mundiales Sub-20, para ver de primera mano a cracks potenciales. Han fichado bien, a jugadores que todo el mundo quería, como Halilovic u Odegaard, respectivamente. Pero, ¿Cuál es el plan trazado para que estos jugadores acaben triunfando en el primer equipo? ¿Crecer en el filial en Segunda o Segunda B es todo lo que han pensado para ellos? La exigencia de las plantillas de Madrid y Barcelona hoy en día hace que ese sea un salto prácticamente al abismo. El Madrid ha optado por las cesiones o los traspasos con opción e recompra y lo cierto es que no le ha ido mal: Carvajal, Lucas Vázquez, Casemiro, Morata, etc. El Barça lo está haciendo también, poco a poco: Rafinha, Denis y veremos si Deulofeu. Pero, de todos los citados, sólo Carvajal ha seguido la progresión que hubiera tenido en caso de quedarse en el Bayer Leverkusen.

¿Por qué Dembélé rechazó a Barcelona hace un año para fichar por el Dortmund? ¿Sería Bernardo Silva el jugador que es hoy en día si Barça o Madrid le fichan tras el Europeo Sub-21 de hace dos años? ¿Qué hubiera sido de Halilovic u Odegaard si hubieran firmado por el Borussia Dortmund? A mí al menos no me cuesta entender que los jóvenes futbolistas elijan jugar en el Signal Iduna Park antes que el Camp Nou o el Bernabéu.

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