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Viernes, 23 de Agosto de 2019

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Los animales no tienen derechos

Aunque existen leyes que protegen a los animales no humanos, estos no tienen personalidad jurídica, por lo que no tienen derechos propios. Hablamos con filósofos y asociaciones animalistas que, sostienen, dotar de derechos a los animales y luchar contra el especismo garantizaría una protección mucho mayor. También implicaría un cambio radical en el estilo de vida que llevamos actualmente. Los zoológicos y la industria cárnica dejarían de tener sentido

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Los animales no tienen derechos. Existen leyes que los protegen pero no son derechos propios. Actualmente los animales no humanos, en el ordenamiento jurídico español son considerados cosas, propiedades o recursos de los que el ser humano puede hacer uso para satisfacer sus necesidades. Eze Paez es doctor en filosofía moral y sostiene que los animales deberían tener personalidad jurídica, esto es, que puedan tener derechos propios que evitasen que pudieran ser dañados o maltratados. El derecho civil en regiones como Cataluña o en paises como Portugal y Alemania- también en el derecho comunitario- es más avanzado en este sentido y no considera que los animales sean cosas, sino "seres sintientes". Es un comienzo, asegura Paez, aunque es solo un primer paso

El profesor de derecho hace valoraciones morales que apuntala con razonamientos científicos. Los animales no humanos, ya se ha demostrado, son capaces de sentir y de padecer miedo y sufrimiento. Científicos como Stephen Howkings firmaron en 2012 la declaracion de Cambridge sobre la sintiencia animal. En esa declaración se sostenía que los animales son conscientes de su existencia, que poseen estruicturas nerviosas que se lo permiten. Los mamíferos, las aves e incluso un animal como el pulpo son capaces de "disfrutar" de una situación de placer y lo único que hace que los consideremos inferiores a nosotros, critica Paez, es una situación de especismo: la creencia de que unas especies son superiores a otras; de que tenemos derecho a utilizar a otras especies a nuestro antojo

Hay quien considera que las personas tienen prioridad a la hora de ser titulares de derechos porque tienen una inteligencia más desarrollada o la capacidad de relacionarse social o politicamente. Es algo de lo que no disponen todas las personas que, sin embargo, no dejan de tener derechos por ello. No existe pues ningún obstáculo técnico para otorgar derechos a los animales. Tampoco la imposibilidad de tener obligaciones es un argumento en su contra pues también hay seres humanos incapacitados para ello. Y no son los seres humanos los únicos con derechos porque las personas jurídicas, las empresas, también disfrutan de derechos. El criterio debería ser, sostiene el doctor que también es activista por los derechos de los animales, la capacidad de sentir.

Para garantizar estos derechos habría que establecer dentro del ordenamiento jurídico derechos subjetivos-por naturaleza- negativos de los animales, es decir obligación de los demás de no causarles daño (algo que no cubren por completo las diferentes leyes de proteccion animal a nivel autonómico) y crear órganos especializados como una fiscalía para este tipo de casos. Si España otorgara derechos a los animales, no sería el primer país en hacerlo. Ya se hizo en Brasil en 2005, en Nueva York, en Argentina en 2015 y de nuevo en ese país en 2017 donde diferentes tribunales reconocieron a simios personalidad jurídica. El filósofo Peter Singer ya abanderó el "Proyecto gran simio" con el que pedía que se concediesen derechos a unos de los animales más parecidos a los humanos: los simios. El parlamento balear se adhirió en mayo de 2006 a este proyecto. A nivel nacional paises como Francia consideran a los animales no humanos como seres sintientes tras la última reforma de su código civil. En nuestro país Ciudadanos registró en octubre del año pasado una propuesta para reformar el código civil de cara a que los animales de compañía dejasen de ser considerados cosas. Aunque solo contemplaba a animales de compañía, fue aprobada por unanimidad. Así dejarían de poder ser embargables o subastables para subsanar las deudas de sus dueños. La iniciativa, que consiguió más de 240.000 firmas en la plataforma Change.org,  llegó al pleno en febrero de este año. Guillermo Díaz fue el diputado que la impulsó

Díaz asegura a la SER que la consecución de esta medida era una necesidad social, aunque no estuvo exenta de complicaciones. Hasta su aprobación definitiva el texto inicial se modificó hasta en dieciseis ocasiones. "Las sociedades más avanzadas son las que mejor tratan a sus animales y la nuestra aún tiene que mejorar" apunta Díaz.

"Llevamos décadas de retraso con respecto a otros paises"

Es lo que asegura Silvia Barquero, presidenta de Pacma que, a pesar de todo, se muestra optimista y tiene buenas expectativas sobre el cambio legislativo. Sostiene que de ser asi otorgarse estos derechos, los animales no humanos pasarian de ser algo a ser alguien. "Se dejaría de explotar a los animales y tendrían derechos a vivir en libertad, sería un cambio rotundo". Es cierto, reconoce, que dotar a los animales de los derechos básicos es incompatible con continuar con nuestro estilo de vida actual. La industria cárnica dejaría de tener sentido, también los zoológicos o las pruebas de experimentación. "Hay que establecer una nueva figura jurídica entre las personas y las cosas". Además, señala, existen sobradas incoherencias en nuestro código jurídico. El artículo 337 del Código Penal después de la modificación de 2015 recoge, por ejemplo, que está penado el maltrato de los animales domésticos, pero los toros son considerados animales domésticos y, sin embargo, se permite la tauromaquia; además excluye a los animales salvajes

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