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Sábado, 25 de Enero de 2020

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Una reina en tiempos equivocados

“La crónica negra de Hollywood” repasa esta semana la historia de Dorothy Dandridge, la actriz de color protagonista de "Carmen Jones” que falleció inesperadamente a la edad de 42 años.

En cierta ocasión Dorothy Dandridge fue contratada como cantante en un hotel de cinco estrellas de Las Vegas. Para amenizar la espera hasta la actuación bajó un rato a la piscina. El encargado del hotel se acercó rápidamente para advertirle de que las personas de color no podían bañarse en la piscina. La actriz mojó entonces la punta de su pie en el agua y salpicó un poco al empleado a modo de broma. Fue suficiente, el encargado dio la orden de cerrar la piscina para vaciarla y desinfectarla. Dorothy Dandridge fue la primera mujer negra en ser nominada al Oscar a la mejor actriz, la primera afroamericana que apareció en la portada de la revista Life. Cantaba como los ángeles y tenía un gran talento de actriz. De haber nacido en una época con menos prejuicios se habría convertido en una gran estrella pero murió sola en su cuarto de baño y con dos dólares en su cuenta bancaria.

Dorothy Dandridge era hija de una humorista de cuarta categoría que siempre quiso que sus dos hijas tuvieran una carrera artística. Empezaron cantando en la iglesia y pronto formaron un trio junto a una amiga llamado The Dandridge Sisters. Actuaron por todo el país, triunfaron en los programas musicales de la radio y se convirtieron en una de las atracciones fijas del famoso Cotton Club de Nueva York. Allí Dorothy se enamoró y decidió casarse con Harold, uno de los hermanos Nicholas, famosos bailares de claqué. Pero Harold Nicholas resultó ser un mujeriego que la hizo muy infeliz. Además tuvieron una hija que nació con un problema de retraso mental.

Su marido acabó abandonarla y para pagar a las enfermeras que cuidaban día y noche de la niña decidió trabajar como actriz ya que con las Dandridge Sisters había tenido alguna experiencia en la pantalla, como un número musical que rodaron junto a los hermanos Marx en la película “Un día en las carreras”. El problema era que en aquella época, finales de los años 40, los papeles para mujeres jóvenes afroamericanas eran prácticamente inexistentes. Dorothy Dandridge consiguió trabajo en algunas películas de serie B pero no le quedó más remedio que volver a los clubs y seguir cantando.

Dorothy consiguió bastante éxito con su carrera musical. Fue por ejemplo la primera mujer afroamericana en cantar en la sala Empire del Waldorf Astoria en Nueva York, uno de los locales más elegantes del país. El público la aplaudía a rabiar pero cuando terminaba la actuación era obligada a salir por la puerta de atrás ya que la entrada por la puerta principal del hotel estaba vedada a las personas de color. En 1954 llegó su gran oportunidad en el cine. El director Otto Preminger anunció que iba a rodar una adaptación cinematográfica de la ópera “Carmen” de Bizet interpretada solo por actores afroamericanos. Lena Horne, Ertha Kitt y todas las actrices negras del momento se disputaban el papel de Carmen pero Dorothy consiguió también que la admitieran en el casting y en la prueba supo ganarse al director.

Dorothy Dandridge no solo bordó su papel de la descarada y sensual Carmen Jones sino que consiguió ser la primera mujer de color de la historia en ser nominada al Oscar a la mejor actriz. Hasta entonces solo Hattie McDaniel había ganado la estatuilla por su papel de Mammy en “Lo que el viento se llevó” pero como secundaria, no como protagonista. Finalmente el Oscar de ese año se lo llevo Grace Kelly por “La angustia de vivir” pero Dorothy había logrado un hito al ser nominada. La actriz pensaba que su carrera estaba lanzada pero se equivocaba. En los años siguientes nadie le ofreció buenos papeles.

Pudo ser Cleopatra en la superproducción que preparaba Rouben Mamoulian pero cuando éste fue reemplazado por Mankiewicz en la dirección la sustituyeron por Elizabeth Taylor. En 1957 tuvo un papel secundario en “Una isla al sol” de Robert Rossen y en 1959 protagonizó otro musical con Otto Preminger, “Porggy y Bess” que le valió una nominación al Globo de Oro pero, desgraciadamente, la película resultó un fracaso en taquilla. La carrera de Dorothy Dandridge no iba nada bien y su vida personal tampoco. Se había enamorado de un tipo con mala fama: Jack Denison, un vividor que se gastó toda su fortuna en poco tiempo. Arruinada, la actriz perdió la custodia de su hija ya que no tenía dinero para pagar a las enfermeras que la cuidaban y la niña fue internada en una institución mental. Dorothy naufragó entonces en la depresión y se enganchó al alcohol y a las pastillas. En poco tiempo se convirtió en una ruina de mujer. Solo su manager permaneció a su lado y a base de mucho luchar consiguió sacarla del pozo e ilusionarle de nuevo en su trabajo.

El 8 de septiembre de 1965 debían viajar a Nueva York donde había sido contratada varias semanas como cantante. Antes de coger el avión se pasarían por la consulta de un médico que la trataba de una lesión que esos días Dorothy tenía en el tobillo. Cuando el manager llegó a su apartamento Dorothy no contestaba al timbre. Tras mucho llamar el hombre forzó la puerta y la encontró tirada en el cuarto de baño, muerta. Estaba desnuda y parecía a punto de vestirse, con un fular liado a la cabeza y recién maquillada.

Los médicos que acudieron al levantamiento del cadáver no se ponían de acuerdo sobre las causas de la muerte. Uno de ellos pensaba que una astilla de la fisura que se había hecho en el tobillo podía haberse introducido en el sistema circulatorio y haberle provocado una embolia. El otro solo se fijó en un bote de pastillas vacío que había en su tocador. Una carta hallada en la casa, escrita en los días de su depresión y en la que pedía a sus amigos que la incineraran si la encontraban muerta, fue lo que desniveló la balanza. El juez concluyó. Causa de la muerte: suicidio por sobredosis de pastillas.

Dorothy Dandridge fue una pionera, un modelo a seguir para muchas actrices y cantantes de color. No sería hasta 2001 cuando una mujer negra, Halle Berry, lograría por fin llevarse el Oscar a la mejor actriz protagonista y en su sentido agradecimiento fue a Dorothy a la primera a la que recordó. Curiosamente un par de años antes Halle Berry había interpretado a Dorothy Dandridge en un biopic para la televisión.

 

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