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Lunes, 09 de Diciembre de 2019

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Nunca hubo una mujer como Rita

Se cumplen 30 años del fallecimiento de la protagonista de Gilda.

Margarita Cansino era hija de Eduardo Cansino, un bailarín español emigrado a los Estados Unidos. Los "Dancing Cansino", que así se llamaba el grupo, paseaban su espectáculo por clubs, casinos y fiestas privadas. Y fue así como desde Hollywood se interesaron por la joven.

Con tan solo 18 años Margarita se casó con Edward Judson, un hombre de negocios 20 años mayor que ella que tenía buenos contactos en el cine. Judson consiguió que la Columbia le firmara un contrato. Eso sí, Margarita tuvo que adelgazar y quitarse el aire latino. Mediante electrodepilación le ampliaron la frente y le cambiaron el color del pelo.

También adoptó otro nombre. Margarita Cansino sonaba demasiado español así que acortan el nombre a Rita y como apellido toman el de soltera de su madre: Hayworth. Tras algunos pequeños papeles logró lucirse con un personaje secundario en “Solo los Ángeles tienen Alas”, junto a Cary Grant.

Pero una película de aviadores no es exactamente lo que tienen en mente para ella. La prueba definitiva se llama "Sangre y Arena", adaptación de la novela de Vicente Blasco Ibañez en donde interpreta a una Doña Sol caprichosa y fatal. En una escena torea como a un becerro a Tyrone Power, luego le coge por el cabello y le besa apasionadamente. El público se rinde a sus pies. Ha nacido el mito erótico.

Su belleza causa estragos pero en la Columbia creen que pueden sacar más partido de ella aprovechando su experiencia como bailarina. Deciden orientarla hacia los musicales y se la ofrecen como partener a Fred Astaire. Con él rodaría "Desde aquel beso" y "Bailando nace el amor". También bailaría con Gene Kelly en otro excelente musical: "Las modelos".

Otra de sus mejores películas dentro del género es "Esta noche y todas las noches" de 1945, un musical ambientado en el Londres bombardeado de la Segunda Guerra Mundial. En esta película tuvo que filmar todos sus números musicales seguidos al principio del rodaje ya que estaba embarazada y había peligro de que se notara su estado. Y es que un año antes Rita se había casado con Orson Welles, el niño terrible del cine de la época. Con él tendría a su primera hija, aunque el matrimonio solo duró unos pocos años y resultó bastante tormentoso.

En los años 40 y Rita Hayworth es una de las pin ups más fotografiadas de Hollywood. Los soldados que van al frente llevan en sus mochilas una fotografía de la actriz. Y en estas llega "Gilda". La diosa de la danza se convierte de repente en la diosa del amor, tal y como la bautizó la revista Life. La película sacude el planeta entero. "Nunca hubo una mujer como Gilda" rezaba la publicidad de la época y era cierto. Nadie que vea la película puede olvidar a esa vampiresa a la que Glenn Ford intentaba frenar con un bofetón histórico.

Gilda será el personaje que marque toda su carrera, un mito tan grande que nunca más podrá desprenderse de él. El personaje se había impuesto definitivamente a la mujer. Ella misma reconocía que los hombres no se enamoraban de ella sino de Gilda.

Su marido Orson Welles intentó destrozar el mito. Cortó su melena, la tiñó de rubio platino y sola y sin glamour, rodeada de espejos rotos, la dejó morir en "La dama de Shangai".

Pero la Columbia quería explotar el filón y volvió a emparejarla en otras películas con Glenn Ford como "Los amores de Carmen" o "La dama de Trinidad" en la que incluso repetían con una nueva bofetada. Rita Hayworth se permitió abandonar el cine unos años cuando se casó con su tercer marido, el príncipe Ali Khan, uno de los hombres más ricos del mundo. Con él tuvo otra hija pero tras el divorció, Rita volvería a su profesión de actriz. El último de sus musicales lo rodó en 1957: "Pal Joey", junto a Frank Sinatra.

Rita no volvió a bailar más. En los años 60 hizo westerns o superproducciones como "El fabuloso mundo del circo" y rodó su última película en 1972: "La ira de Dios", una de aventuras junto a Robert Mitchum. Para entonces la enfermedad de Alzheimer había empezado a hacer mella en ella. Ya no podía recordar bien los guiones. Su rostro fue agrietándose poco a poco por la enfermedad y el alcohol. Solo su hija Yasmine la cuidó aquellos años.

Murió el 14 de mayo de 1987 a los 68 años de edad. "Nunca hubo una mujer como Gilda", decía la publicidad de su película más famosa. Y es verdad. Pero sí hubo una Rita Hayworth con otros rostros: la joven Margarita Cansino, la actriz dramática o la esforzada bailarina de películas musicales. Todo eso y mucho más fue Rita Hayworth, una de las estrellas que más nos ha hecho soñar en el cine.

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