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Viernes, 13 de Diciembre de 2019

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El actor que parecía que nunca actuaba

El sábado se cumplieron 50 años de la muerte de Spencer Tracy, uno de los mejores actores de todos los tiempos y uno de los más queridos por el público.

Spencer Tracy no necesitaba hacer grandes ademanes ni gesticulaciones para llamar la atención de los espectadores, Su sola presencia ante las cámaras era más que suficiente. El público le adoraba y medio siglo después de su muerte sigue siendo uno de los actores más valorados generación tras generación. Podía hacer de cura, interpretar a un marinero, a un periodista o a un abogado. No importaba, siempre resultaba creíble. Incluso mostró perfectamente, en una sola película, "El extraño caso del doctor Jekyll", el lado más luminoso y el más oscuro de los hombres.

Spencer Tracy nació el 5 de abril de 1900 en el seno de una familia irlandesa. De pequeño era un pelirrojo pecoso que se metía en todos los líos posibles. Tenía un carácter difícil. En una ocasión, prendió fuego a su propia casa. Entró en el mundo del teatro casi por casualidad, pero, una vez allí, la interpretación se metió de lleno en sus venas.

Debutó a las órdenes de John Ford en 1931 en "Río arriba". Durante su primera etapa como actor era irascible y violento. En 1935, tras participar en una pelea durante el rodaje de "La nave de Satán", fue despedido del estudio. Fichó entonces por la Metro y en 1936 compartió cartel con Clark Gable en "San Francisco" y consiguió la primera de sus nueve candidaturas al Oscar Un Oscar que ganó en dos ocasiones: el primero en 1938 por interpretar a Manuel, el entrañable marinero portugués de "Capitanes intrépidos", y el segundo, un año después, por hacer del Padre Flanagan en "Forja de hombres".

Éstas y otras películas, como "Furia" de Fritz Lang o "Una mujer difamada", le convirtieron en uno de los actores más cotizados de Hollywood. En su vida privada, en cambio, no todo eran alegrías ni éxitos. Spencer Tracy era un hombre atormentado y alcohólico. A menudo desaparecía durante días o semanas. Regresaba a su ciudad natal en Milwaukee y se refugiaba en bares y hoteles. Se había casado en 1923 con Louise Treadwell. Tenía dos hijos, uno de ellos sordo. Sus continuas infidelidades le hacían sentirse culpable.

Tuvo romances con actrices como Mirna Loy, Loretta Young, Lana Turner, Gene Tierney… Pero la mujer que cambió su vida fue Katharine Hepburn. Se conocieron en el rodaje de "La Mujer del año". Rodaron nueve películas juntos y tuvieron grandes éxitos como "La Costilla de Adán" en donde se puede ver la complicidad que había entre ellos en la pantalla.

Vivieron su relación de una manera discreta. Spencer Tracy no quiso nunca divorciarse de su mujer debido a sus fuertes creencias católicas y Katharine Hepburn lo aceptó. La última película que rodaron juntos fue "Adivina quien viene esta noche". Murió diecisiete días después de terminar ese rodaje. Fue Katharine Hepburn quien le encontró desplomado en la cocina de su casa debido a un fulminante ataque al corazón.

Le recordamos en westerns como "Lanza rota", en melodramas bélicos como "Dos en el cielo"; en comedias como "El padre de la novia", "El padre es abuelo" o "El mundo está loco, loco, loco"; presidiendo el juicio a los nazis en "Vencedores o vencidos" o pescando en su barca de "El viejo y el mar". Y así en más de setenta películas… Así era el actor que nunca parecía que actuaba.

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