Andarse con mil ojos
Hace demasiados días, sobre todo demasiados fines de semana, que se ha convertido casi en un clásico eso de “ciclista muere atropellado por un camión”, “coche embiste ciclista y se da a la fuga” o “ciclista se la juega al cruzar de forma inadecuada”
undefinedAna García
Madrid
Hace demasiados días, sobre todo demasiados fines de semana, que se ha convertido casi en un clásico eso de “ciclista muere atropellado por un camión”, “coche embiste ciclista y se da a la fuga” o “ciclista se la juega al cruzar de forma inadecuada”, que también pasa. Bueno, el último caso lo hemos conocido hoy mismo: a Juanjo Méndez, triple medallista paralímpico, y a su entrenador, se los llevó por delante un coche el pasado miércoles entrenando cerca de Barcelona. Resultado: costilla y clavícula rotas. Hombre, pudo ser peor, sin duda. Según parece, el coche se quiso meter sí o sí en un polígono industrial, giró en dirección contraria y los arrolló, directamente. Así que, no sé, ¿qué está pasando con las bicicletas, con la seguridad? En carretera, desde luego, pero también en las ciudades.

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La opinión de Francino (16/06/2017) - Andarse con mil ojos
Por cierto, ya que hablamos de algo relacionado con la seguridad, ojo, muchísimo ojo con las piscinas y los niños. También con la playa, por descontado. En el mar, en los ríos o en los estanques. Es que cada año mueren más de 40 niños ahogados; y otros 400 adultos. Pero insisto en lo de las piscinas porque la dichosa ola de calor que estamos sufriendo es la invitación perfecta para inaugurar la temporada de verano. Bueno, pues sepan que la Organización Mundial de la Salud considera ese espacio, el de la piscina, como uno de los más peligrosos para los niños. Hay que andarse con mil ojos.