Cuenten conmigo si ponen en su balcón un cubo y no una bandera
Vivimos en las consecuencias. Una acción y una reacción

Cadenas humanas trasportando agua, gallegos ayudando a gallegos a proteger Galicia / Brais Lorenzo (EFE) (EFE)

Madrid
Las consecuencias. Vivimos en las consecuencias. Una acción y una reacción. Las consecuencias nos han hecho entender en las últimas semanas que la policía no dispara palomitas, que el estado es como la gota china y que si subes con un bidón de gasolina al monte para prenderle fuego, no mereces el contaminado aire que respiras.
Aceptémoslo, Ortega y Gasset no estaba equivocado, pero en este país, no se trata tanto de usted y su circunstancia, como de usted y sus consecuencias. Inevitables, constantes, ineludibles. Pasamos del horror al orgullo como en una balada de Bunbury, leyendo tuits con frases que no se entienden, pero que tratan de ser bellas.
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Cuenten conmigo si ponen en su balcón un cubo y no una bandera
De las últimas horas me quedo con la imagen de esos gallegos apagando el fuego a puñetazos, ya les digo que si quieren sumarme a cualquier causa, solo podrán contar conmigo si ponen en su balcón un cubo y no una bandera. Cadenas humanas transportando agua, gallegos ayudando a gallegos a proteger Galicia.
Probablemente en un futuro no muy lejano vivamos como en la película MAD Max, mi madre de hecho ya conduce como en la película. Y cuando todo esto sea un erial, recuerden el tiempo que perdimos apagando fuegos, cavando zanjas, discutiendo sobre cuál era el mejor de los caminos para no llegar a ninguna parte...




