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Miércoles, 26 de Febrero de 2020

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Es cosa de hombres

Si aún cree que este tío que le está hablando por la radio es un feminista, y lo piensa como un insulto, agarre el diccionario de la RAE y lea la definición

Es cosa de hombres

No sé si le estamos prestando suficiente atención –ocupados como estamos en otras cosas– pero el escándalo que ha estallado en Hollywood a propósito de los abusos cometidos por el productor Harvey Weinstein lleva camino de convertirse en una catarsis general. ¡Ojalá! Ojalá porque ya no se trata sólo de desenmascarar a un rufián como este, a un tipo que aprovecha ser poderoso para convertirse en asqueroso. Se trata también de destapar la red de complicidades que incluye desde la colaboración activa hasta los silencios, ya sean cobardes o interesados; o las dos cosas. Y supone además colocar bajo los focos –y por lo tanto imposible de ignorar– el drama de tantas y tantas mujeres enfrentadas al dilema de tragar con el oprobio o salir perjudicadas laboralmente.

Esta, además, no es una práctica que quede circunscrita al ámbito de Hollywood, o del cine; esto es una plaga. Y por eso la campaña “me, too”, “yo, también” en las redes sociales ha tenido una repercusión brutal. Porque el día a día de un montón de mujeres es una carrera de obstáculos, que incluye –con demasiada frecuencia– el acoso sexual, cuando no directamente el abuso.

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Si a estas alturas de la película alguien –algún hombre–cree que estamos exagerando, le recomiendo un ejercicio muy sencillo: piense en diez mujeres de su entorno, familiar, laboral, sentimental, de amistades, del gimnasio, de la academia de baile, del club de lectura, del club de petanca… me da igual. Hable con esas mujeres y pregunte; y si ve que se escaquean, insista, pero ayudando, acompañando. Porque no es fácil contar cosas que a ti misma te provocan vergüenza; o rabia. Ya verá el incrédulo, el escéptico, cómo dos, o tres, o cuatro, o siete de esas mujeres en algún momento de su vida habrán sufrido acoso.

Tampoco hace falta llegar al abuso, no es necesario que hayan conocido a un Harvey Wenstein de la vida –mejor para ellas– pero acoso, –por lo menos, acoso– me juego lo que quiera a que sí. Y si aun así no se convence, si aún cree que este tío que le está hablando por la radio es un feminista, y lo piensa como un insulto, agarre el diccionario de la RAE y lea la definición: “feminismo: ideología que defiende que las mujeres deben tener los mismos derechos que los hombres”. ¿Alguien puede estar en contra de eso? pues sí, el club de los Harvey Weinstein de la vida, entre otros.

¿Recuerdan aquel anuncio de coñac: es cosa de hombres? Pues vamos a cambiarle una palabra para que quede claro de que estamos hablando: esto es, acoso de hombres. Y deberíamos combatirlo –todos– por tierra, mar y aire.

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