Caballo de Hierro
La inauguración de un Ave que llega más tarde que un SEAT Panda es la apoteosis del rajoyismo

El AVE que inauguró ayer Mariano Rajoy se paró 22 minutos, lo adelantó un Cercanías y fue bautizado como Caballo de Hierro, que era como llamaban los indios al ferrocarril. Imagino que los vecinos de Castellón debieron de experimentar lo mismo cuando vieron llegar el prometido Ave convertido en una especie de Diligencia. Hay una lectura política muy interesante, porque la inauguración de un Ave que llega más tarde que un SEAT Panda es la apoteosis del rajoyismo. El rajoyismo es la inauguración perpetua de un parón, de un problema técnico, de un descanso. El tren ha hecho lo que hace su pasajero más ilustre: cuando aparece más de una vía, sentarse a ver cómo lo adelantan los demás y que se vayan apañando. Yo he estado quince años ejerciendo un género político que es el de las inauguraciones; he visto inaugurar bordillos de aceras, he visto inaugurar mascotas, una vez se reunió tanta gente y hubo tanta gaita y tanta empanada que no se pudo inaugurar nada porque nadie recordaba qué se había ido a inaugurar allí. Y no sólo he ido a todas estas cosas sino que he tenido que escribir de ellas, por eso sé que al final las inauguraciones se acaban pareciendo a la gente que las inaugura. Por eso ese Ave nunca podía llegar a la hora. Y bastante ha sido que apareciese en Castellón y no en Santa Pola, a donde llegaría 40 años tarde.

Manuel Jabois
Es de Sanxenxo (Pontevedra) y aprendió el oficio de escribir en el periodismo local gracias a Diario...




