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Miércoles, 13 de Noviembre de 2019

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Canciones para escapar de la esclavitud

El Ferrocarril Subterráneo (The Underground Railroad) era el nombre con el que se conocía a la red clandestina organizada para ayudar a los esclavos negros del Sur de Estados Unidos a escapar hacia el Norte o hacia Canadá. Tenían prohibido aprender a leer o a escribir. Las canciones sirvieron para transmitir los mensajes y organizar las huídas

El cantante soul Sam Cooke (1931 - 1964) a comienzo de los años 60 / ()

El Ferrocarril Subterráneo no tenía un sólo metro de vías. Usaban términos ferroviarios para despistar a los dueños de las plantaciones y no levantar sospechas. Los esclavos que escapaban eran los pasajeros. Las estaciones eran las casas de acogida donde podían refugiarse en su huida, y recibir comida, instrucciones y apoyo para seguir el viaje. Y los conductores, o maquinistas, eran los guías que les ayudaban en la huida. 

Las canciones que cantaban los esclavos solían ser de contenido religioso, o salmos inspirados en la Biblia. Pero cuando las cantaba, por ejemplo, Harriet Tubman, una famosa maquinista de la que cuentan que nunca perdió a un sólo pasajero, adquirían un doble sentido. Incluir palabras como zapatos, ruedas o carros significaba que alguien estaba listo para huir. Hablar de cruzar el río Jordán era invitar a ir más allá del Ohio o del Mississippi. Invitar a seguir la calabaza para beber, equivalía a no perder de vista la Osa Mayor, el Norte, porque el Norte era la libertad.

Escuchamos a Louis Armstrong, con su versión de Go Down, Moses; al Padrino del Ska, Laurel Aitken, adaptando el Swing Low, Sweet Chariot; a The Weavers, señalando el camino con Follow the drinking gourd; y al gran Sam Cooke, con el Steal Away que inspiró la revolución fallida de Nat Turner.

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