Miércoles, 12 de Agosto de 2020

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La firma de Pedro Blanco

Otra costura más que se resiente

Pedro Blanco reflexiona sobre la decisión del juez Llarena de rechazar la entrega de Puigdemont y analiza cómo llegan los candidatos del PP al Congreso del fin de semana

Antes de que acabe el día querríamos contarles algunas cosas. Contarles, por ejemplo, que es altamente probable que ni Puigdemont ni los exconsejeros fugados vayan a ser juzgados en España por convocar un referéndum ilegal y por declarar la independencia de Cataluña. Y eso es un duro golpe para un país que defiende la escrupulosidad de su sistema democrático y que tiene en sus tribunales un mecanismo de protección. El auto de hoy del juez Llarena, convertido en un grito de impotencia, profundiza en la grave crisis institucional que ha vivido España en los últimos meses, otra costura más que se resiente. Pero a partir de aquí podemos buscar explicaciones o culpables. Las primeras nos vendrán muy bien para reparar los desperfectos, de los segundos, es probable que los encontremos a uno y otro lado. Esta corriente de pensamiento que cree que Alemania es perversa y España intachable resulta bastante naif. Ni los jueces alemanes son perversos por naturaleza, ni su decisión tiene por qué ser del todo escrupulosa con las pruebas que se les presentaron. Ni el juez Llarena ha tenido por qué tener toda la culpa de este revés, ni su trabajo ha resultado lo suficientemente persuasivo con la justicia alemana. Ni la euroorden era el mecanismo perfecto, ni este caso la cuestiona totalmente. Por cierto, ¿es lógico que permanezca en prisión una parte de los políticos independentistas después de que el juez haya decidido dejar en libertad a todos los demás? ¿no hay ahora una evidente discriminación en el trato que la justicia les está dando?

Y nos gustaría contarles también el cierre de campaña de las primarias del PP. Da la sensación de que Pablo Casado ha gestionado mejor su remontada que Soraya Sáenz de Santamaría su victoria, hasta llegar a este último suspiro con la imagen, ya veremos si artificial o real, de ganador de la campaña. El goteo de apoyos públicos, la comida de hoy con un buen puñado de exministros, esa sensación de imán en un frente común contra la exvicepresidenta. Además, a Casado habrá que agradecerle que no haya barnizado su conservadurismo, que algunos aún siguen pensando que el partido de la ley mordaza, de la reforma laboral, de los intentos de endurecer la ley del aborto, del control férreo de los medios públicos, del manto protector a la iglesia católica, de la alergia a hacer memoria con la historia, que ese partido ocupaba el centro derecha. Así que o gana el que pregona políticas de la derecha o gana la que aplicó las políticas de la derecha. Renovación, lo llaman.

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