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Domingo, 22 de Septiembre de 2019

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Un paseo por Cinecittà

Julián Comas nos descubre los secretos del convulso rodaje de ‘Adiós a las armas’ en su novela 'Adiós a Cinecittà'

Adios a Cinecittà es la primera novela de Julián Comas bajo este seudónimo, un homenaje que Jordi Solé i Comas dedica a su madre, Julia Comas, quien le inculcó la pasión por el cine que el autor transmite en este libro. Sin embargo, se trata de un escritor experimentado que ya ha firmado cuatro novelas con su nombre real.

Se trata de un libro para los amantes del cine clásico en general pero más concretamente para los amantes de la filmografía italiana.

Jordi Solé i Comas es periodista cinematográfico y colaborador en distintos medios de comunicación. Sobre su trabajo realiza una reflexión en el libro a través de uno de los personajes, cuando al presentarse como periodista de cine, le preguntan si es crítico y el contesta: "No, no, yo hago información sobre películas, no las valoro", una afirmación que le pareció tan interesante y necesaria en esta profesión que valoró que merecía la pena incluirla en la publicación.

Precisamente es a través de este periodista como el autor lleva a los lectores a Cinecittà. El periodista norteamericano viaja a los míticos estudios para escribir un reportaje sobre el cierre de éstos. Allí conoce a Gino, un anciano que dedicó la vida a los estudios.

Este personaje que viaja a Roma podría asemejarse al escritor. Sin embargo, guardan diferencias bastante significativas. Por ejemplo, el autor confesó en su conversación con La Script que aunque le gustaría visitar los estudios nunca ha estado en Cinecittà y añade: “Es un personaje que me he inventado y que ya firmaría yo por ser él”.

Adiós a las armas

Cinecittà, que en el momento de su cierre acumulaba nueve décadas de historia, vivió entre sus paredes rodajes de míticas películas como Ben Hur o Cleopatra, ambos rodajes convulsos. Sin embargo, eligió Adiós a las armas (1957), la adaptación de la novela de Hemingway, por distintos motivos: “Tenía exactamente lo que yo buscaba: grandes nombres míticos, el gran productor, el creador de Lo que el viento se llevó, el que llevó a Alfred Hitchcock; y su mujer, Jennifer Jones, con la que había mantenido una relación poco actual para la época”, explica el escritor.

En el título, el autor realiza un juego de palabras entremezclando el título de la película a través de la cual fluye la trama con el cierre de Cinecittà, “un lugar que es historia viva del cine”. Además, la clausura de estos estudios refleja, de alguna manera, el final de una era de oro en la historia del cine.

Abanico de personajes

En esta novela el autor busca un sitio para todo tipo de personajes, desde los más conocidos a rostros de los que a penas se conoce el rostro.

Ejemplo de los primeros es David Selznick, productor de la cinta, que precisamente fue el último rodaje en el que participó. Una figura en la que Julián Comas ha profundizado con extensas biografías llegando a una clara conclusión sobre la manera de trabajar del director: “Era una manera pésima de enfrentar a la gente, de llevar al extremo, de siempre intentar exprimirlos más, de tensiones el ambiente. Selznick era tensión pura”, resume el escritor.

En otro de sus personajes, el autor trata de mostrar la realidad machista del cine de aquella época en la que las mujeres quedaban relegadas al papel de secretarias y a través del personaje de Kate O’neill en la novela muestra la figura de una mujer adelantada a su tiempo, una mujer que no quiere ser secretaria de un productor, sino que quiere ser productora, guionista y directora. Confiesa que los papeles femeninos le resultaron especialmente complicados de crear ya que era una época “tremendamente machista”.

Finalmente, Julián Comas otorga protagonismo a una figura totalmente desconocida: uno de los productores de la película de quien es prácticamente imposible encontrar una fotografía y de quien toda la información disponible se encuentra en una biografía de Selznick. Se trata de un productor que se ve totalmente atropellado por todo lo que sucede en el rodaje y que “era un personaje muy dual, porque tiene una historia de amor y odio con Selznick, porque le quiere, pero a la vez es un tormento trabajar con él”.

En Adiós a Cinecittà, Julian Comas nos descubre los secretos y entresijos de uno de los estudios de cine más reconocidos del siglo XX a través del convulso rodaje de Adiós a las armas. Cinecittà, que llegó a conocerse como ‘la Hollywood sul Tevere’, vio crearse a más de 3.000 películas, 47 de las cuales ganaron un Oscar.

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