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Viernes, 20 de Septiembre de 2019

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'Mi pecado': la historia de una estrella de cine olvidada, Conchita Montenegro

Una actriz que alcanzó el éxito en Hollywood en los años 30 y que cuando llegó a España en 1943 quiso borrar las huellas de su pasado y quedó relegada al olvido

Abofeteó a Clark Gable en su primera prueba cinematográfica y aunque pensó que tras ese gesto, todo estaba perdido, su atrevimiento le dio el papel y supuso su entrada en Hollywood. Una actriz que pese a su éxito en los años 30, cayó en el olvido en España. Ella es María de la Concepción Andrés Picado, conocida como Conchita Montenegro y su vida queda plasmada en la novela biográfica de Javier Moro, Mi pecado.

Conchita Montenegro, pecado de muchos

La novela lleva el nombre del perfume que usaba la actriz, pero también refleja su personalidad o aquello que la atormentaba. En su vida sintió que el hecho de que hubiera tenido varios amantes no concordaba con la mentalidad de la época.

Uno de los tormentos que Conchita Montenegro arrastró hasta el final de sus días la culpa de la muerte de Leslie Howard. Concedió pocas entrevistas a lo largo de su vida, pero un año antes de morir, dio una en la que desveló varios secretos. Precisamente en esta entrevista “quiso aligerar el bulto de la culpa que llevaba dentro. Dijo que si ella no se hubiera cruzado en la vida de Leslie Howard, él estaría vivo”, cuenta el autor en la entrevista con La Script.

Este sentimiento de Conchita Montenegro nace cuando la actriz se vio envuelta en una maquinación de los servicios secretos británicos y norteamericanos para que España cambiase de bando en la Segunda Guerra Mundial. Los británicos querían que nuestro país se pasase al bando aliado. Por aquel entonces Churchill era amigo de Leslie Howard y Franco había quedado entusiasmado al ver Lo que el viento se llevó, por lo que pensaron que Howard sería un perfecto interlocutor. Y aunque todos pensaron que en aquel viaje, vino a visitar a la actriz Española, “Conchita Montenegro dijo en su última entrevista que no vino a verla ella, sino que vino a ver a Franco”.

Volvió a España en 1943 y se casó con Ricardo Giménez Arnau y fue en ese momento cuando quiso respeto a su vida personal. “Estamos en la España de 1943, donde ser actriz era casi sinónimo de ser prostituta y tenía un pasado con muchos ligues: tuvo de amante a Edgar Neville y al gran amor de su vida, que fue Leslie Howard”, cuenta Javier Moro a La Script. “Cuando llegó a España, su pasado suponía un obstáculo y borró su pasado como pudo: quemó las fotos que había traído en las que se le veía con Gary Cooper y gente de Hollywood”.

Fue este miedo a la frivolización lo que sepultó a Conchita Montenegro al olvido tras haber conquistado Hollywood.

Una gran olvidada del cine Español

La vida de Conchita Montenegro alcanza su éxito en unos años que fueron cruciales para la historia del mundo: entre los años 20 y 1943, cuando estalla la Guerra Civil en España y luego la Segunda Guerra Mundial. Unos hechos que condicionaron la vida de esta actriz.

Fue descubierta por Hollywood a los 19 años en París. Acaba de hacer La mujer y el pelele, “donde aparecía Conchita Montenegro con toda su carga de seducción y de misterio”. Allí la Metro Golden Mayer le pude que viaje a Estados Unidos para su primera prueba. “Llega a un estudio gigantesco y le dan un bikini de hojas de palma y le piden que se lo ponga y se aprenda tres líneas de guion. Un gesto que a ella le parece una humillación, porque era un bikini muy estrecho. Protesta pero lo hace”, narra Javier Moro en La Script.

“Aparece Clark Gable a darle la réplica y se encuentra con una niña monísima, asustada e intimidada y le planta un beso de tornillo. Ella se queda sorprendida y reacciona, le pega un empujón y le da un sopapo. Se echó a llorar enseguida, pensando que su carrera había terminado allí, pero a los pocos segundos se oyeron los aplausos del director de la prueba y diciendo ‘Esta chica sí que vale’”, así fue como Conchita Montenegro entró en Hollywood.  Chaplin quiso conocerla y Buster Clinton la contrató.

Sin embargo, según Javier Moro, no fue un ‘has been’ (actores que no consiguieron adaptarse al cine sonoro y cayeron en el olvido) ya que cayó en el olvido porque su retirada fue a lo Greta Garbo, con apenas 33 años y sin querer dar entrevistas sobre su pasado.

De su filmografía Javier Moro destaca La mujer y el pelele, la película de 1928 que le dio la oportunidad de dar el salto a Hollywood. “Las películas que ella rodó en América sinceramente no me gustan, son graciosas de ver pero es que es un Hollywood tan Hollywood y tan de la época que me chirría más. Las películas que hizo en Europa son mejores”, confiesa el autor de su novela biográfica, Mi pecado.

Javier Moro, un español en Hollywood

“Viví cinco años en Hollywood, por eso quería hacer un libro sobre Hollywood, era una especie de deuda que tenía”, explica el autor sobre el motivo de esta novela.

Sin embargo, no guarda un amable recuerdo de Hollywood: “Es un mundo despiadado y cruel a pesar de las apariencias. Detrás es una sociedad muy dura, muy exigente. Todo el mundo va a Hollywood a probar suerte y no hay sitio para todos, una ciudad donde nadie es lo que parece ser”.

Una industria que castiga el paso del tiempo, sobre todo en las actrices, algo por lo que protestó Meryl Streep hace dos años. Un problema que viene de largo: “Es muy difícil para una actriz a una edad conseguir papeles buenos, explica Moro. Una mentalidad que Hollywood lleva arrastrando años. Una industria que también castiga, o premia, a los cineastas en base a los resultados: “vives sobre el éxito de tu última película, vales lo que vale tu última película. Y no cuenta nada más”.

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