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Domingo, 22 de Septiembre de 2019

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La vida de Jean Leon, el emigrante español que triunfó con su restaurante en Hollywood

Amigo de James Dean, Marilyn Monroe o Ronald Reagan, cambió su destino al salir de España en busca de un sueño americano que culminó en La Scala

Ángel Ceferino Carrión Madrazo tuvo tres nombres. El más recordado fue Jean Leon. Nació en Santander, se mudó a Barcelona y acabó viviendo en Francia donde se puso detrás de una barra por primera vez. Emigró a Estados Unidos en busca del sueño americano. Un sueño que conquistó. Abrió su propio restaurante, un proyecto que comenzó de la mano de James Dean, y por el que pasaron grandes personalidades de la época dorada del cine. Su historia la cuenta Martí Gironell en su novela La fuerza de un destino.

Jean Leon, un amigo de grandes artistas

Llegó a Los Ángeles a finales de 1949 y comenzó viviendo en un hostal en Sunset Boulevard, pero no sería hasta dos años después cuando comenzó a codearse con las altas esferas. Compaginaba sus trabajos en Villa Nova y Villa Capri, restaurante propiedad de Frank Sinatra, que fascinado por el trabajo del Español le hizo su ayudante.

Fue gracias a ‘la Voz’ como conoció a estrellas de la época como Natalie Wood, Grace Kelly o James Dean. Forjó una gran amistad con este último, hasta el punto que le pidió que fuera el padrino de su hijo y él aceptó. Juntos idearon un ambicioso proyecto: abrir el restaurante más prestigioso de Hollywood. Tal era la amistad de ambos, que, explica Martí Gironell, “cuando lees la biografía, tanto de James Dean, como de otros personajes; ves que hacen referencia a Jean Leon”.

Un proyecto al que, al final, dio vida en solitario Jean Leon por la inesperada muerte de James Dean. Lo llamó La Scala y por allí pasaron grandes artistas como Zsa Zsa Gabor, Marlon Brando, John FitzGerald Kennedy o Marilyn Monroe.

Muy amigo de Marilyn, fue una de las últimas personas que la vio con vida. La misma noche en la que la actriz se suicidó le pidió a Jean Leon unos Fetuccine Leon. Un plato del restaurante La Stada, a los que cambió el nombre por Fetuccine Marilyn ya que fue el último plato que ella se comió.

La Scala se convirtió en lugar de reuniones para todo Hollywood. Era “aquel lugar al que todo el mundo quería ir, pero nada que Jean Leon o cualquier cliente no quería que saliese a la luz, se quedaría allí”, según explica el autor de su novela biográfica, Martí Gironell.

Escribir este libro fue especialmente complicado para el autor, debido a la discreción con la que vivió toda su vida. Guardaba secretos “incluso también para su familia”, explica el escritor.

La realización del sueño americano

La década de los cincuenta acaba de comenzar cuando tres jóvenes hablaban de suelos entre copas. James Dean, Jean Leon y Ronald Reagan. Jean Leon acababa de aterrizar en Hollywood y comenzaba a forjarse una vida, pero soñaba con tener una bodega. Ronald Reagan empezaba sus andanzas en política. Aquella noche le prometió que si un día llegaba a ser presidente de Estados Unidos brindaría con su vino. Y así fue.

“Lo que me hizo casi templar es que Ronald Reagan cumple la promesa que le hizo a Jean Leon. El 20 de enero de 1981, cuando Ronald Reagan gana las elecciones, sirve, durante los cinco días de festejos, el vino Jean Leon. Y es ver realizado en este señor el sueño americano”, cuenta Martí Gironell en su entrevista con La Script.

Fue precisamente a través de este vino que Jean Leon comenzó a elaborar en 1962 como el escritor conoció la historia de este español que conquistó Hollywood. En una cena a la que asistieron cinco escritores que acababan de adoptar sus novelas a otros formatos, entre los que se encontraba Martí Gironell, sirvieron este vino, explicándoles que “detrás del nombre de Jean Leon, hay una historia que bien se podría adaptar a cualquier de esos formatos”, y les contaron cuatro detalles de la vida de este español. Entonces Gironell miró a sus compañeros de mesa y dijo: “Me lo pido”

Eso sí, ahondar en los detalles de la vida de Jean Leon fue especialmente complicado, entre otros motivos por la discreción que acompañó al personaje durante toda su vida. Habló con la familia Torres, propietarios actuales de las bodegas Jean Leon. Profundizó en libros que le dieron y habló con tres personas cercanas a su vida: su hermana, su hijo y el enólogo con el que comienza la bodega.

También conoció cosas de su vida a través de la biografía escruta por Sebastián Moreno que se tituló El rey de Beverly Hills, en la que el propio Jean Leon cuenta los detalles de su vida.

La antítesis de su vida rodeada de famosos se encuentra en su mujer, Katty, “que es el contraste a esta vida de ensueño. Ella nos da la verdad de la historia, gracias a los 22 años que vive con él casi en la hipnosis”, explica Martí Gironell haciendo referencia a los secretos que Jean Leon ocultó hasta a su esposa.

La historia de este hombre, que emigró, primero a Francia y luego a Estados Unidos; huyendo del franquismo, refleja la realidad de muchos hoy en día. “La fuerza de un destino es la historia de un emigrante que consigue triunfar. La fuerza de voluntad de un hombre que decide cambiar su destino porque ve que en su país las cosas no van a cambiar”.

Una historia de cine

Todas las amistades que rodearon a Jean Leon en sus años en Hollywood podrían haber construido un cuaderno de anécdotas, algo de lo que quería huir el escritor: “el gran reto era que no pareciera un catálogo de anécdotas. En la novela he tratado de explica cómo se forja el sueño americano de este hombre que nació en Santander”.

Martí Gironell, quien ya ha visto como alguna de sus obras se adaptaba a otros formatos, cuenta que “Amazon Crossing ha comprado los derechos para que la novela se pueda leer en inglés en todo el mundo”.

Sobre posibles adaptaciones, explica que “hay distintas productoras, entre ellas Netflix, que tienen el manuscrito encima de la mesa y que lo miran con buenos ojos”. Y sobre la posible adaptación audiovisual, el autor y Elio Castro fantasean poniéndole cara al actor que podría dar vida a Jean Leon: Eduard Fernández en su época adulta y de joven Quim Gutiérrez.

Martí Gironell cierra su entrevista con La Script recomendando “cualquiera de las películas de James Dean”. Eso sí, con una copa de vino Jean Leon y un plato de pasta en la mesa.

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