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Martes, 28 de Enero de 2020

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El difícil arte del equilibrismo

Pedro Blanco analiza la expulsión de los 116 inmigrantes que saltaron ayer la valla de Ceuta, llevar a los tribunales la reapertura de embajadas catalanas en el extranjero y aplazar la aprobación de la senda de estabilidad

En el mapa de los sonidos de hoy... El dificil arte del equilibrismo.

En poco más de 24 horas, el Gobierno ha expulsado a Marruecos a las 116 personas que ayer consiguieron entrar a Ceuta. Hechos para combatir palabras. Un arrebato de contundencia de Pedro Sánchez al amparo de un acuerdo de hace 26 años y apenas utilizado pero con destinatarios múltiples: a los inmigrantes que esperan a saltar, a los agentes de la Guardia Civil y la Policía que exigían al Gobierno que reaccionara, a los partidos de la oposición que acusaban a Sánchez de gobernar desde el buenismo y de activar de nuevo el efecto llamada. Así que este Gobierno es el del primer Aquarius, el del refuerzo de la oficina de asilo, el de la promesa de retirar las concertinas, pero este Gobierno es también el que dijo no al segundo Aquarius, el que defiende el recurso contra la condena por las expulsiones en caliente y el que echa de forma excepcional a 116 inmigrantes.

En los sonidos del día... El equilibrismo.

Entre la voluntad de apaciguamiento y el empecinamiento del independentismo, el gobierno ha tenido que acabar desmintiendo sus propias intenciones. El Ministerio de Exteriores lleva a los tribunales a la Generalitat por reabrir sus embajadas en el extranjero y el Gobierno catalán responde que ellos siguen a lo suyo, que seguirán abriendo puertas por el mundo. Así que más hechos para combatir más palabras: la aparente contundencia de los tribunales para intentar desmentir a quienes les acusan de condescendencia con el independentismo.

Y en el mapa de los sonidos del día... El equilibrismo.

La improvisación es siempre mala consejera en política. El Gobierno pactó ayer algo sin tener claro cómo podría hacerlo. Se comprometió a cambiar la ley de estabilidad presupuestaria para contentar a Podemos y para quitarle al Senado la capacidad de veto de la senda de déficit. Cambiar la ley sin saber cómo pero con la necesidad de hacerlo antes de que se tuviera que votar en el Senado. Así que el Gobierno ha decidido que mañana no se aprobará la senda de déficit en el Consejo de Ministros, porque hay dudas sobra la manera en la que afrontar esa reforma, porque hay serias dudas de que un decreto ley pueda modificar una ley orgánica, porque hay graves reparos a que el poder ejecutivo deba utilizar un mecanismo que debería ser excepcional para restar capacidades al poder legislativo.

Así que el equilibrismo puede ser un arte o un peligro. Como diría Miguel Ángel Aguilar, veremos.

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