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Un nuevo modelo de patios escolares llega a los colegios españoles

El proyecto pretende incluir zonas de descanso, fuentes y más vegetación para convertir el patio en un lugar más inclusivo y con más oportunidades de juego

Patio del colegio Juan Sebastián Elcano, Usera (Madrid). /

Rocódromos, paredes musicales, zonas para relajarse y abundante vegetación. Estos son algunos elementos que muchos colegios están incorporando en sus patios. El objetivo es convertir estos espacios en lugares más inclusivos y con mayores oportunidades de juego. En Madrid tres colegios estrenarán patio en los próximos meses como parte de un proyecto piloto del Ayuntamiento. Otros centros de Barcelona, Valencia o Bilbao ya se han sumado a la transformación de estos lugares de recreo.

Acabar con la hegemonía de las canchas deportivas es la tendencia que persigue este nuevo modelo de patios. “Los niños son más partidarios de las campos de fútbol, sin embargo, para las niñas suele ser el espacio que más odian del cole ”, cuenta Lucila Urda, una de las arquitectas del proyecto madrileño. Por eso, la reforma plantea incluir áreas de descanso y dotar el recreo con bancos y mesas donde los niños puedan diversificar sus juegos.

La vegetación es otro de los ejes fundamentales del proyecto. Que los niños estén en contacto permanente con la naturaleza es lo que ha motivado a las arquitectas a eliminar todas las vallas que rodean los jardines o a introducir huertos en los centros. “Nos decían que los niños iban a romper el jardín pero es que, precisamente, dentro de nuestro proyecto pedagógico está el enseñarlos a respetar la naturaleza”, comenta Nuria Hernández, directora del colegio Ramón María-Valle Inclán —uno de los que se están reformando en Madrid. El Ayuntamiento ha destinado 942.000 euros para tres centros en tres barrios muy diferentes de la capital a modo de prueba. El proyecto pretende evaluar los resultados y el comportamiento de los pequeños en su nuevo medio para extender la reforma al resto de los 240 colegios públicos de la ciudad.

Este modelo al que ahora se suma la capital, ya está en marcha en varios colegios de Bilbao, Valencia o Barcelona, como en el centro La Farigola del Clot, donde desde hace tres años, los alumnos cuentan con un baúl de juegos en el patio, una pared pizarra, un arenal o un árbol vacío que decoran según las estaciones del año. La profesora de infantil, Pilar Prado, asegura que las relaciones entre los alumnos han cambiado: “antes solo estaba la posibilidad de utilizar las canastas y siempre pedían pelotas. Ahora ves que había niños que no les gustaba este tipo de juego y tienen oportunidades diferentes”. Esta transformación de los patios tradicionales convierte también el lugar de recreo en un aula más de aprendizaje.

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