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Martes, 10 de Diciembre de 2019

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Nunca hubo una mujer como Rita

El 17 de octubre se cumple el centenario del nacimiento de Rita Hayworth, la protagonista de "Gilda" o "La dama de Shanghai".

Margarita Cansino era hija de Eduardo Cansino, un bailarín español emigrado a los Estados Unidos. Los "Dancing Cansino", que así se llamaba el grupo, paseaban su espectáculo por clubs, casinos y fiestas privadas. Y fue así como desde Hollywood se interesaron por la joven. Con tan solo 18 años Margarita se casó con Edward Judson, un hombre de negocios 20 años mayor que ella que tenía buenos contactos en el cine. Judson consiguió que la Columbia le firmara un contrato. Eso sí, Margarita tuvo que adelgazar y quitarse el aire latino. Mediante electrodepilación le ampliaron la frente y le cambiaron el color del pelo. También adoptó otro nombre. Margarita Cansino sonaba demasiado español así que acortan el nombre a Rita y como apellido toman el de soltera de su madre: Hayworth.

Tras algunos pequeños papeles logró lucirse con un personaje secundario en “Solo los Ángeles tienen Alas”, junto a Cary Grant. Pero una película de aviadores no era exactamente lo que tenían en mente para ella. La prueba definitiva se llamó "Sangre y Arena", adaptación de la novela de Vicente Blasco Ibáñez en donde interpretaba a una Doña Sol caprichosa y fatal. En una escena torea como a un becerro a Tyrone Power, luego le cogía por el cabello y le besaba apasionadamente. El público se rendía a sus pies. Había nacido el mito erótico.

Su belleza causaba estragos pero en la Columbia creían que podían sacar más partido de ella aprovechando su experiencia como bailarina. Decidieron entonces orientarla hacia los musicales y se la ofrecieron como partener a Fred Astaire. Con él rodaría "Desde aquel beso" y "Bailando nace el amor". También bailaría con Gene Kelly en otro excelente musical: "Las modelos". Otra de sus mejores películas dentro del género fue "Esta noche y todas las noches" de 1945, un musical ambientado en el Londres bombardeado de la Segunda Guerra Mundial. En esta película tuvo que filmar todos sus números musicales seguidos al principio del rodaje ya que estaba embarazada y había peligro de que se notara su estado. Y es que un año antes Rita se había casado con Orson Welles, el niño terrible del cine de la época. Con él tendría a su primera hija, aunque el matrimonio solo duró unos pocos años y resultó bastante tormentoso.

Rita Hayworth y Orson Welles

En los años 40 Rita Hayworth era una de las pin ups más fotografiadas de Hollywood. Los soldados que van al frente llevaban en sus mochilas una fotografía de la actriz. Y en estas llegó "Gilda". La diosa de la danza se convertía de repente en la diosa del amor, tal y como la bautizó la revista Life. La película sacudió el planeta entero. "Nunca hubo una mujer como Gilda" rezaba la publicidad de la época y era cierto. Nadie que haya visto la película puede olvidar a esa vampiresa a la que Glenn Ford intentaba frenar con un bofetón histórico.

Gilda será el personaje que marque toda su carrera, un mito tan grande que nunca más podrá desprenderse de él. El personaje se había impuesto definitivamente a la mujer. Ella misma reconocía que los hombres no se enamoraban de ella sino de Gilda. Su marido Orson Welles intentó destrozar el mito. Cortó su melena, la tiñó de rubio platino y sola y sin glamour, rodeada de espejos rotos, la dejó morir en "La dama de Shangai".

Pero la Columbia quería explotar el filón y volvió a emparejarla en otras películas con Glenn Ford como "Los amores de Carmen" o "La dama de Trinidad" en la que incluso repetían con una nueva bofetada. Rita Hayworth se permitió abandonar el cine unos años cuando se casó con su tercer marido, el príncipe Ali Khan, uno de los hombres más ricos del mundo. Con él tuvo otra hija pero tras el divorcio, Rita volvería a su profesión de actriz. El último de sus musicales lo rodó en 1957: "Pal Joey", junto a Frank Sinatra.

Rita no volvió a bailar más. En los años 60 hizo westerns o superproducciones como "El fabuloso mundo del circo" y rodó su última película en 1972: "La ira de Dios", una de aventuras junto a Robert Mitchum. Para entonces la enfermedad de Alzheimer había empezado a hacer mella en ella. Ya no podía recordar bien los guiones. Su rostro fue agrietándose poco a poco por la enfermedad y el alcohol. Solo su hija Yasmine la cuidó aquellos años. Murió el 14 de mayo de 1987 a los 68 años de edad. "Nunca hubo una mujer como Gilda", decía la publicidad de su película más famosa. Y es verdad. Pero sí hubo una Rita Hayworth con otros rostros: la joven Margarita Cansino, la actriz dramática o la esforzada bailarina de películas musicales. Todo eso y mucho más fue Rita Hayworth, una de las estrellas que más nos ha hecho soñar en el cine.

 

 

 

 

 

 

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